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Anthropic prepara una OPV de hasta 2 billones de dólares

Anthropic prepara una OPV de hasta 2 billones de dólares

  • Anthropic prepara una OPV que podría valorarla en 2 billones de dólares mientras refuerza su liquidez y somete su modelo de gobierno al mercado.
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Anthropic avanza en los preparativos para una posible salida a bolsa que podría valorar al desarrollador de Claude en 2 billones de dólares, una cifra que convertiría su debut bursátil en una de las mayores operaciones de la historia. La OPV de Anthropic pondría a prueba hasta dónde están dispuestos a llegar los mercados públicos para financiar el crecimiento de la inteligencia artificial y, al mismo tiempo, sometería a escrutinio una estructura de gobierno diseñada para limitar el peso de los accionistas cuando entren en conflicto la rentabilidad y la misión de seguridad de la compañía.

Morgan Stanley parte con ventaja para ocupar la posición de «lead left», el banco que lidera la relación con los inversores y tiene una influencia especialmente relevante en la valoración y las asignaciones de acciones, mientras Goldman Sachs asumiría previsiblemente la estabilización de la cotización durante las primeras sesiones, según Financial Times. JPMorgan, Citi y Barclays también figuran entre las entidades que podrían desempeñar funciones relevantes.

El calendario, sin embargo, se ha desplazado respecto a las primeras previsiones. La compañía había contemplado publicar su documentación para la OPV a comienzos de septiembre, pero los preparativos apuntan ahora a finales de septiembre y a iniciar la comercialización de las acciones a mediados de octubre como pronto. Los planes continúan sujetos a cambios y Anthropic no ha confirmado públicamente ni la fecha ni una valoración definitiva.

Una valoración que obliga a demostrar algo más que crecimiento

Alcanzar los 2 billones de dólares supondría más que duplicar la valoración privada de Anthropic, situada por encima de los 900.000 millones, y superar los aproximadamente 1,77 billones con los que SpaceX salió a bolsa en junio. La dimensión de la operación colocaría a Anthropic en un territorio reservado hasta ahora a un pequeño grupo de grandes compañías cotizadas.

El crecimiento comercial ofrece parte del argumento. Financial Times señala que los ingresos de julio alcanzaron un ritmo anualizado de 65.000 millones de dólares, frente a los 47.000 millones registrados con esa misma métrica en mayo. El dato muestra una expansión extraordinariamente rápida, aunque quedó por debajo de algunas proyecciones de inversores que esperaban superar los 80.000 millones.

Una valoración de 2 billones equivaldría, tomando esos 65.000 millones anualizados como referencia, a unas 31 veces los ingresos. Esa comparación tiene limitaciones: una cifra anualizada proyecta el comportamiento de un mes y no equivale a ingresos anuales ya obtenidos. Aun así, ilustra el nivel de crecimiento futuro que el mercado tendría que descontar.

Para sostener semejante precio, Anthropic tendrá que ofrecer más visibilidad sobre cuestiones que resultan menos evidentes mientras permanece como empresa privada: márgenes, coste de entrenamiento e inferencia, necesidades de infraestructura, concentración de clientes, compromisos contractuales con proveedores de computación y capacidad para convertir el crecimiento de Claude en generación de caja.

La presión competitiva añade otra variable. OpenAI también prepara una posible salida a bolsa y las dos compañías compiten por clientes empresariales, desarrolladores, talento e infraestructura. Una sucesión de grandes OPV de inteligencia artificial trasladaría parte de esa competencia desde el mercado privado a inversores obligados a valorar trimestralmente crecimiento, rentabilidad y gasto de capital.

Los 15.000 millones también preparan el balance

Antes de avanzar hacia el mercado, Anthropic trabaja para cerrar una línea de crédito revolving de 15.000 millones de dólares. La operación forma parte de los preparativos financieros previos a la OPV y precedería a las reuniones entre la empresa y analistas de las entidades participantes.

Una facilidad revolving no implica que Anthropic vaya a endeudarse inmediatamente por todo ese importe. Proporciona capacidad para obtener liquidez cuando sea necesario y amplía el margen financiero disponible para una compañía sometida a necesidades de capital poco habituales incluso para el sector tecnológico.

La escala de esas necesidades aparece en los contratos de infraestructura que rodean al negocio. Anthropic ha ampliado rápidamente sus compromisos relacionados con centros de datos y capacidad de computación para sostener el entrenamiento y la explotación de modelos cada vez mayores. En una empresa de software convencional, el crecimiento puede incrementar los márgenes una vez construida la plataforma. La economía de los laboratorios de IA de frontera incorpora una dependencia mucho mayor de chips, energía, centros de datos y capacidad cloud.

Ahí reside uno de los principales exámenes de la OPV. El mercado tendrá que decidir cuánto del crecimiento actual acabará convirtiéndose en flujo de caja y cuánto tendrá que reinvertirse para mantener a Claude en la frontera tecnológica.

La línea de crédito también estrecha la relación de Anthropic con los grandes bancos que aspiran a participar en la colocación. Morgan Stanley, Goldman Sachs, JPMorgan y Citi figuran entre las entidades involucradas en los preparativos. Para Wall Street, una operación de esta escala genera comisiones inmediatas y abre una relación financiera con una compañía que probablemente seguirá necesitando deuda, mercados de capitales y servicios de banca de inversión.

La OPV de Anthropic lleva el experimento de gobernanza al mercado

El aspecto menos convencional de la operación está fuera del balance. Anthropic es una Public Benefit Corporation de Delaware y cuenta con un Long-Term Benefit Trust (LTBT), creado para introducir en su gobierno corporativo intereses distintos de la maximización del valor para los accionistas.

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El mecanismo utiliza una clase especial de acciones que permite al Trust elegir y destituir parte del consejo de administración. El diseño original establece que su capacidad de nombramiento aumenta progresivamente hasta alcanzar una mayoría, con el objetivo de que las decisiones relacionadas con riesgos extremos de la IA no dependan exclusivamente de los incentivos económicos de inversores y directivos. Los trustees carecen de participación económica en Anthropic y están concebidos como una instancia independiente.

La cuestión adquiere una dimensión diferente con una empresa cotizada. Los inversores privados que financiaron Anthropic conocían esa arquitectura antes de entrar en el capital y podían aceptar contractualmente sus restricciones. Una OPV incorporaría fondos, gestoras y accionistas que valorarán la compañía mediante resultados financieros públicos y dispondrán de un mercado líquido para comprar o vender sus títulos.

El poder del Trust tampoco es absoluto. La estructura contempla mecanismos que permiten modificar sus competencias mediante mayorías reforzadas de accionistas, aunque los umbrales aumentan a medida que se consolida su autoridad. Esa válvula pretendía evitar que un modelo experimental de gobierno quedara congelado incluso si aparecían problemas de funcionamiento.

La documentación de la OPV deberá convertir ese diseño en riesgos comprensibles para el inversor. Importará conocer qué decisiones quedan realmente bajo influencia del LTBT, cómo se resuelven los desacuerdos con el consejo y qué capacidad conservarán los accionistas para modificar la estructura en el futuro.

Ese reparto de poder puede resultar más determinante que el porcentaje de acciones colocado en bolsa. Anthropic tendrá que convencer al mercado de que una gobernanza capaz de limitar determinadas decisiones comerciales no reduce de forma imprevisible los derechos económicos de los nuevos propietarios.

Si la operación alcanza finalmente una valoración próxima a los 2 billones de dólares, el debut servirá como referencia para todo el mercado de IA. Pero también llevará a la bolsa un experimento menos habitual: una compañía que necesita cantidades crecientes de capital privado y público mientras intenta reservar parte de su control corporativo a una estructura creada precisamente para actuar cuando los incentivos financieros dejan de ser suficientes.

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