SAS ha nombrado a Fernando García nuevo Country Leader en España, una responsabilidad desde la que asumirá la representación institucional de la compañía y reforzará sus relaciones con clientes, socios, administraciones públicas, asociaciones empresariales y universidades. El directivo compaginará el cargo con su actual posición como Senior Director para el EMEA Consulting Delivery Hub.
El movimiento sitúa al frente de la actividad institucional de SAS en el mercado español a un perfil procedente de la propia organización y estrechamente vinculado a su negocio de consultoría. García acumula más de 18 años en la compañía y ha dirigido equipos de consultoría tanto en España y Portugal como en Europa Occidental.
Su nueva función tendrá un componente distinto del que ha desarrollado hasta ahora. Además de mantener sus responsabilidades regionales en consultoría, García pasará a actuar como principal representante de SAS en España y a participar en los principales foros empresariales y tecnológicos en los que la compañía aborda cuestiones relacionadas con analítica, inteligencia artificial, gobierno del dato y adopción responsable de estas tecnologías.
La designación, confirmada este 6 de octubre, no viene acompañada de cambios adicionales en la estructura directiva española ni de nuevos objetivos de inversión, crecimiento o contratación. La prioridad comunicada para esta etapa se concentra en reforzar la relación de la empresa con su ecosistema y aumentar su presencia institucional.
Un perfil ligado a la consultoría de SAS
La trayectoria de García dentro de SAS ha estado especialmente vinculada a los servicios profesionales. Antes de asumir su responsabilidad en el EMEA Consulting Delivery Hub, dirigió equipos de consultoría en diferentes mercados europeos, incluidos España y Portugal.
Su posición regional actual conecta la dirección de equipos especializados con la ejecución de proyectos para clientes, una actividad especialmente relevante a medida que las empresas intentan trasladar los proyectos de inteligencia artificial desde las pruebas piloto hacia procesos de negocio en producción.
La combinación de ambos cargos permite mantener esa conexión entre la interlocución institucional y la implantación tecnológica. Para SAS, cuyo negocio está centrado históricamente en analítica, gestión del dato y software de apoyo a la toma de decisiones, esa relación cobra peso conforme las conversaciones empresariales sobre IA empiezan a desplazarse desde la experimentación hacia cuestiones de rentabilidad, gobierno y control.
García llega además a la nueva responsabilidad con un conocimiento prolongado de la organización. Su experiencia profesional incluye funciones anteriores en dirección de servicios profesionales y operaciones, mientras que su formación académica está vinculada a las matemáticas y la gestión empresarial.
El nombramiento mantiene así la dirección española en manos de un ejecutivo interno frente a la incorporación de un perfil externo, en una etapa en la que la compañía está ampliando su oferta relacionada con el gobierno de la inteligencia artificial.
España acelera la adopción de IA, pero el retorno se resiente
El relevo coincide con un momento particular para el mercado español. La penetración de la inteligencia artificial en las organizaciones sigue aumentando, aunque esa expansión todavía no se está traduciendo de forma equivalente en resultados económicos.
La segunda edición de The Data and AI Impact Report: The New Economics of Trust , elaborado por SAS a partir de una investigación de IDC, sitúa a España entre los mercados que han avanzado en integración de la IA y en los mecanismos destinados a controlar su utilización.
Los datos publicados para España muestran que el 60,5% de las empresas ya integra la inteligencia artificial en su estrategia, mientras que un 79% prevé aumentar su presupuesto destinado a esta tecnología durante el próximo año. La diferencia entre inversión y resultados, sin embargo, sigue siendo considerable.
Solo el 17,3% de las empresas españolas encuestadas declara obtener un retorno elevado de sus inversiones en IA. El denominado índice de impacto de la inteligencia artificial elaborado a partir del estudio ha descendido de 61 puntos a 53,1 en un año. SAS también señala que el 88% de las pruebas de concepto analizadas encuentra dificultades para avanzar hasta producción. Los resultados publicados para el mercado español reflejan así una mayor incorporación de estas herramientas sin una mejora equivalente del valor generado.
Esta situación cambia el tipo de problemas que afrontan los departamentos tecnológicos. Después de una primera fase marcada por el acceso a modelos generativos y el despliegue de proyectos piloto, parte de la inversión comienza a desplazarse hacia la infraestructura de datos, la supervisión de modelos, la trazabilidad y la definición de políticas internas.
Gobierno y calidad del dato ganan peso
España presenta una evolución favorable en varias dimensiones relacionadas con confianza, políticas de IA responsable y explicabilidad, aunque mantiene debilidades en la gestión de modelos y de los datos que los alimentan.
Un 43,2% de las empresas españolas todavía gestiona la calidad del dato de forma separada entre distintos equipos y solo el 18,5% la establece como requisito obligatorio para todos sus proyectos, de acuerdo con el estudio de SAS e IDC. Ese funcionamiento fragmentado puede limitar tanto la trazabilidad de las decisiones automatizadas como la posibilidad de desplegar sistemas comunes a toda una organización.
La explicabilidad aparece como otro de los obstáculos. El 35,1% de los profesionales españoles que decide ignorar una recomendación generada por un sistema de IA lo hace porque no puede comprender cómo se ha alcanzado esa conclusión. El problema adquiere mayor relevancia conforme las organizaciones incorporan agentes capaces de ejecutar tareas y tomar determinadas decisiones con menor intervención humana.
A escala global, el estudio de 2026 se basa en 2.699 responsables de negocio y tecnología de 28 países. Sus resultados establecen una relación relevante entre gobierno y rendimiento: las organizaciones con las prácticas más maduras de IA confiable tienen 15 veces más probabilidades de declarar un retorno sólido que aquellas situadas en los niveles inferiores.
Esta evolución coincide con la entrada de SAS en una categoría de producto que intenta responder directamente a esas necesidades. La compañía lanzó esta semana SAS AI Navigator, una herramienta SaaS diseñada para mantener un inventario centralizado de casos de uso, modelos y agentes de inteligencia artificial, y relacionarlos con políticas internas y requisitos regulatorios. El sistema puede gestionar tecnologías de SAS y de terceros, incluidos grandes modelos de lenguaje y herramientas de código abierto.
Para los proveedores de software empresarial, este desplazamiento hacia el gobierno de la IA abre una capa de mercado distinta a la del propio desarrollo de modelos. Las compañías necesitan conocer qué sistemas utilizan sus empleados, qué datos intervienen, quién es responsable de cada caso de uso y qué controles resultan aplicables antes de llevarlos a procesos críticos.
Ese componente resulta especialmente relevante en Europa, donde la aplicación progresiva del Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE introduce obligaciones diferentes en función del riesgo asociado a cada sistema. Para las empresas, la gestión de la IA empieza así a compartir características con disciplinas ya consolidadas como la ciberseguridad, el cumplimiento normativo o el gobierno del dato.
La función que asume Fernando García se sitúa precisamente en ese cruce entre tecnología, clientes e instituciones. Mantener simultáneamente la dirección regional de consultoría permitirá a SAS conectar esa interlocución con los problemas que aparecen durante la implantación de proyectos. En un mercado español donde la inversión en IA continúa creciendo mientras el retorno se modera, la capacidad para convertir gobernanza, calidad del dato y controles en sistemas que puedan desplegarse a escala pasa a ocupar una parte mayor de la conversación con las empresas.
