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OpenAI prepara un altavoz de IA de más de 300 dólares

OpenAI prepara un altavoz de IA de más de 300 dólares

  • El dispositivo de OpenAI, creado junto a Jony Ive, tendría forma de rosquilla, cámara, sensores y piezas móviles, con lanzamiento previsto durante 2027.
OpenAI formaliza la compra de io, la firma de Jony Ive, por más de 6.400 millones de dólares sin producto conocido

El dispositivo de OpenAI que la compañía desarrolla junto al diseñador Jony Ive empieza a perfilarse como una entrada poco convencional en el mercado del hardware de consumo. Bloomberg sitúa el precio previsto entre 300 y 400 dólares y describe un altavoz inteligente sin pantalla, alimentado por batería, con forma de rosquilla y un tamaño aproximado al de un disco de hockey. La fecha objetivo sería 2027. El proyecto coloca a OpenAI ante un desafío nuevo: convertir ChatGPT en un producto físico de uso cotidiano dentro de una categoría que ha logrado difusión, aunque no siempre rentabilidad.

El dispositivo de OpenAI apuesta por un formato portátil

Según Bloomberg, el equipo estará pensado para moverse con facilidad de una habitación a otra y funcionar en posiciones distintas, desde una mesilla de noche hasta una encimera de cocina. La carcasa utilizaría materiales de gama alta, incluido metal, y combinaría rejillas de altavoz, micrófonos, luces, cámara y otros sensores capaces de captar información del entorno para enviarla a los modelos de inteligencia artificial.

La intención es que el usuario mantenga una relación más continua con el asistente. El dispositivo funcionaría de forma similar al modo de voz de ChatGPT en el móvil, aunque con modelos más avanzados y una interacción capaz de acumular contexto con el tiempo. Ese aprendizaje permitiría adaptar conversaciones y respuestas, pero también eleva las exigencias sobre privacidad, tratamiento de datos y control del usuario.

Uno de los elementos más singulares estaría en la parte física. Las fuentes citadas por Bloomberg aseguran que el producto incorporará piezas móviles, algunas capaces de desplazarse por sí solas para indicar que el sistema responde o interactúa. También habrá luces para señalar cuándo escucha. OpenAI parece buscar así un lenguaje visual y gestual para un producto que prescindirá de pantalla.

TechCrunch destaca precisamente la rareza de esa combinación: un dispositivo con forma de «donut», precio elevado y elementos móviles dentro de una categoría dominada por diseños estáticos y costes más bajos. Esa diferenciación puede darle identidad, aunque también añade complejidad industrial y mecánica a un producto que tendrá que fabricarse, distribuirse y mantenerse a escala.

Un precio por encima del altavoz inteligente medio

El rango de 300 a 400 dólares sitúa al futuro altavoz inteligente de OpenAI por encima de buena parte del mercado actual. TechCrunch señala que muchos modelos de Amazon se mueven entre unos 40 dólares en la gama de entrada y alrededor de 240 dólares en las opciones más caras. La distancia obliga a OpenAI a sostener el sobreprecio con capacidades perceptiblemente superiores a las de Alexa, Google Assistant u otros asistentes de voz.

Bloomberg añade que el producto tendrá una apariencia «premium» y materiales de alta gama, un enfoque coherente con la participación de LoveFrom, el estudio fundado por Jony Ive. El diseñador británico definió durante años la identidad industrial de productos como el iPhone, el iPad, el iPod y el Apple Watch. Su participación eleva las expectativas sobre cómo se traducirá una interfaz de IA generativa a un objeto físico.

The Verge describe el equipo como un «altavoz inteligente sin pantalla» y subraya que la batería facilitará su uso como asistente portátil dentro del hogar. La ausencia de panel refuerza la voz como interfaz principal, pero elimina una superficie útil para mostrar confirmaciones, imágenes o controles. Parte de esa función tendrá que desplazarse hacia el audio, las luces, el movimiento y los sensores.

El precio llega además a una categoría con un historial comercial irregular. Los altavoces inteligentes alcanzaron una presencia notable en los hogares, pero los servicios de voz no siempre se tradujeron en negocios rentables. Amazon y Google han sostenido sus ecosistemas gracias a su escala y a la integración con otros servicios. OpenAI cuenta con una ventaja distinta, la popularidad de ChatGPT, aunque tiene mucha menos experiencia en fabricación, logística, reparaciones y distribución de electrónica de consumo.

Jony Ive y la entrada de OpenAI en hardware

El altavoz sería la primera pieza de una familia más amplia de dispositivos. Bloomberg apunta que OpenAI estudia otros formatos para el hogar y que, a largo plazo, pretende construir un negocio capaz de reducir la dependencia del smartphone como interfaz principal. Entre los conceptos en desarrollo figura un centro doméstico con pantalla conectado a un brazo robótico, preparado para orientarse hacia la persona que habla o cambiar el encuadre durante una videollamada.

Controlar el dispositivo daría a OpenAI mayor margen sobre micrófonos, sensores, consumo energético, latencia y comportamiento del modelo, variables que hoy dependen de terminales fabricados por terceros. También le permitiría decidir cómo se activa el asistente, qué información ambiental procesa y hasta qué punto permanece disponible durante el día.

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Ese control abre una cuestión operativa delicada. Los dispositivos de IA siempre activos han generado preocupaciones por la privacidad, especialmente cuando combinan cámaras, micrófonos y sensores ambientales. OpenAI tendrá que explicar cuándo escucha el equipo, qué información conserva y qué procesamiento ocurre en local o en la nube. Los indicadores físicos pueden hacer visible parte de ese funcionamiento, aunque la confianza dependerá de decisiones técnicas y políticas de datos aún desconocidas.

La disputa con Apple añade riesgo al lanzamiento

El desarrollo avanza además bajo una batalla legal con Apple. Bloomberg recoge que el fabricante del iPhone acusa a OpenAI de haber utilizado secretos comerciales vinculados a técnicas de acabado metálico, una alegación que la compañía de IA niega. OpenAI ha pedido a un juez que desestime la demanda y sostiene que trabaja en productos diferentes a los de Apple.

La reclamación afecta a un aspecto sensible del proyecto. El metal de alta calidad forma parte del diseño descrito para el nuevo dispositivo y Apple afirma que OpenAI recurrió a un proveedor veterano de la compañía para desarrollar una técnica de acabado relacionada con procesos confidenciales. OpenAI considera la acusación demasiado vaga y, según Bloomberg, realizó una investigación interna tras la presentación de la demanda.

No está claro si la disputa se refiere directamente al altavoz con forma de rosquilla, a otro producto o a un concepto descartado. Una eventual orden judicial, sin embargo, podría complicar el calendario. La empresa lleva tiempo intentando presentar el dispositivo antes de su disponibilidad comercial prevista para 2027.

La entrada de OpenAI en hardware se jugará así en varios planos simultáneos. La experiencia de voz tendrá que justificar un precio de 300 a 400 dólares, los sensores y el diseño móvil deberán aportar utilidad cotidiana y la compañía deberá sostener inventario, soporte posventa y fabricación. ChatGPT puede facilitar el acceso al mercado, pero fabricar un dispositivo propio cambia la economía del negocio y expone a OpenAI a riesgos operativos que hasta ahora recaían sobre terceros.

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