HM Revenue & Customs (HMRC) ha seleccionado a Atos para dirigir la gobernanza y supervisión de su ecosistema low-code, dentro del programa con el que la Administración tributaria británica está modernizando uno de los entornos tecnológicos más extensos y complejos del país. La adjudicación, conocida este 19 de agosto de 2026, contempla un contrato inicial de tres años valorado en hasta 78,2 millones de libras, unos 91,4 millones de euros, y sitúa a la tecnológica al frente de la coordinación técnica de un modelo en el que participan varios proveedores.
El acuerdo corresponde al Lote 3 de liderazgo y configuración low-code del marco Digital and Legacy Application Services (DALAS). Atos proporcionará gobernanza técnica, supervisará las entregas y se encargará del aseguramiento de calidad. El plazo puede ampliarse mediante dos prórrogas opcionales de un año cada una, por lo que la relación podría extenderse hasta cinco años.
Los 78,2 millones de libras representan el valor máximo previsto, no necesariamente el gasto que terminará ejecutándose. Su relevancia reside también en la función asignada: Atos ocupará una capa transversal desde la que deberá establecer criterios técnicos y comprobar la calidad de los servicios desarrollados y operados dentro del ecosistema.
Una contratación low-code de hasta 657 millones de libras
La adjudicación forma parte de una contratación más amplia de HMRC dividida entre tres grandes paquetes que, en conjunto, pueden alcanzar unos 657 millones de libras. Mientras Atos asume el liderazgo y la gobernanza, Cognizant y Coforge han obtenido contratos orientados a la construcción, configuración, prácticas DevOps y gestión de servicios low-code.
Los importes máximos muestran el peso de la ejecución dentro del programa: alrededor de 360 millones de libras corresponden a Cognizant y 219 millones a Coforge. El reparto separa la coordinación técnica de la producción y operación de servicios, una arquitectura contractual que pretende mantener estándares comunes cuando intervienen distintos equipos, plataformas y proveedores.
Esta separación tiene implicaciones prácticas. Una adopción de low-code a gran escala puede acelerar el desarrollo de aplicaciones, pero también multiplicar componentes, flujos automatizados y dependencias si cada área trabaja con criterios distintos. La gobernanza debe ordenar aspectos como la arquitectura, la reutilización, las pruebas, la seguridad, la documentación y el paso de los desarrollos a producción. El aseguramiento de calidad cobra especial importancia en una organización que gestiona información fiscal y presta servicios digitales a ciudadanos y empresas.
Atos también deberá supervisar que las entregas encajen en el conjunto tecnológico de HMRC, en lugar de funcionar como soluciones aisladas. La compañía vincula su labor a la modernización de las aplicaciones del organismo y a la mejora de la experiencia digital de contribuyentes, empresas y empleados públicos.
La modernización de una infraestructura extensa y envejecida
HMRC reconoce que opera uno de los mayores y más complejos entornos de tecnologías de la información del Reino Unido. Parte del programa de transformación persigue abandonar centros de datos heredados, renovar aplicaciones antiguas y reducir la cantidad de tecnologías utilizadas como plataformas. Esa racionalización resulta relevante tanto para contener costes operativos como para reducir riesgos y facilitar cambios en los servicios tributarios.
La puntuación de madurez de salud tecnológica del organismo se situó en 3,3 sobre 5 al cierre del ejercicio 2025-2026. HMRC se ha fijado como objetivo alcanzar una calificación de 4,0 en 2030, una referencia que refleja el recorrido pendiente en resiliencia, obsolescencia y capacidad de evolución de sus sistemas.
El programa cuenta además con respaldo presupuestario más amplio. El Gobierno británico asignó 1.600 millones de libras adicionales entre los ejercicios 2026-2027 y 2028-2029 para modernizar la infraestructura tecnológica y de datos de HMRC. Los contratos low-code se integran así en una agenda que abarca plataformas, datos y sistemas centrales, y cuyo propósito operativo es sostener servicios fiscales más fiables y productivos.
Las herramientas low-code permiten crear aplicaciones y automatizaciones mediante componentes visuales y configuraciones reutilizables, reduciendo parte del desarrollo manual. En una Administración de este tamaño pueden acortar los ciclos de entrega y facilitar ajustes, aunque su impacto depende de que exista control sobre el catálogo de soluciones, las integraciones y el mantenimiento posterior. La velocidad inicial pierde valor si genera aplicaciones redundantes o difíciles de gobernar.
Atos amplía su relación con la Administración británica
El contrato prolonga la actividad de Atos en proyectos tecnológicos del sector público del Reino Unido, un mercado en el que presta servicios para entornos regulados y de misión crítica. Michael Herron, responsable de Atos en Reino Unido e Irlanda, valoró así la adjudicación: «Estamos orgullosos de ampliar nuestra larga relación con HMRC a través de este nombramiento. Nuestra demostrada experiencia técnica y nuestro conocimiento en proyectos de transformación del sector público sitúan a Atos en una posición privilegiada para apoyar a HMRC en su objetivo de ofrecer mejores experiencias digitales a los ciudadanos con rapidez y eficacia».
La compañía cuenta con más de 52.000 profesionales y presta servicio a más de 4.500 clientes en 54 países. Dentro de este contrato, sin embargo, su papel estará menos ligado al volumen corporativo que a su capacidad para coordinar decisiones entre equipos, vigilar las entregas de terceros y mantener una arquitectura coherente durante varios años.
Para HMRC, la consecuencia empresarial y operativa será medible en la capacidad de publicar y modificar servicios sin elevar la fragmentación tecnológica. El modelo elegido asigna a un proveedor la responsabilidad transversal sobre calidad y gobernanza, mientras otros concentran la ejecución. Si esa división funciona, el organismo podrá ampliar el uso de low-code manteniendo controles comunes sobre aplicaciones que intervienen en procesos fiscales sensibles y de gran escala.
