DXC Technology ha presentado en España DXC Workplace Services, una oferta de servicios gestionados que aplica IA agéntica al soporte del puesto de trabajo digital para detectar y resolver incidencias antes de que interrumpan la actividad. La comunicación, fechada el 1 de septiembre de 2026, concreta en el entorno cotidiano de los empleados la estrategia de DXC para combinar agentes de inteligencia artificial, automatización y especialistas humanos, con la promesa de reducir la carga operativa de TI sin exigir a los clientes que sustituyan sus plataformas y dispositivos.
La compañía amplía el alcance de DXC OASIS, la plataforma de orquestación sobre la que se construye la oferta y que había sido dada a conocer meses antes. La secuencia sitúa el lanzamiento dentro de una evolución más amplia de los servicios gestionados de DXC, ahora trasladada al soporte informático, la gestión de dispositivos y la experiencia digital de los empleados.
De la asistencia reactiva a la resolución anticipada
El cambio operativo que propone DXC consiste en pasar de un servicio de asistencia que responde cuando el empleado comunica un problema a otro capaz de reconocer señales, coordinar acciones y ejecutar determinadas tareas de manera preventiva. Workplace Services utiliza OASIS para organizar flujos de trabajo en los que participan agentes de IA, sistemas de automatización y expertos de la compañía.
La intervención mantiene los canales habituales de relación con el soporte. Los empleados pueden recurrir al correo electrónico, el chat o el teléfono, mientras que los agentes y especialistas de DXC les orientan o realizan tareas en su nombre. La diferencia reside en que el servicio pretende aprovechar información procedente del entorno tecnológico para adelantarse a fallos y reducir el número de incidencias que requieren una llamada o una actuación manual.
Este planteamiento responde a un problema frecuente en grandes organizaciones: la convivencia de herramientas fragmentadas, procesos desconectados y modelos de asistencia que añaden complejidad tanto para el usuario como para los equipos de TI. DXC plantea integrar esas capas mediante una orquestación común, en lugar de incorporar otra colección de aplicaciones que el empleado deba aprender a utilizar.
La oferta se adapta a los flujos de trabajo establecidos y opera sobre las plataformas, los dispositivos y los servicios que cada cliente ya tiene implantados. Ese criterio de integración es relevante para empresas con inversiones tecnológicas acumuladas durante años, porque condiciona tanto el coste de adopción como la capacidad de desplegar el servicio entre distintas áreas, ubicaciones y modalidades de trabajo.
OASIS extiende el modelo Human+ al empleado
La base técnica es DXC OASIS, presentada el 28 de abril de 2026 como una capa de orquestación gobernada para conectar y gestionar entornos tecnológicos con agentes de IA y experiencia humana. Workplace Services convierte esa arquitectura general en un caso de uso específico: mantener operativo el puesto de trabajo y reducir la fricción que generan las incidencias informáticas.
DXC denomina Human+ al modelo que combina inteligencia artificial, automatización y profesionales. En la práctica, la IA agéntica se encarga de identificar necesidades y coordinar acciones, mientras que los especialistas intervienen cuando una decisión exige conocimiento técnico, supervisión o relación directa con el usuario. La compañía conserva así un componente humano en la prestación, aunque desplaza hacia la automatización parte del diagnóstico y la resolución.
El diseño de la experiencia completa el planteamiento técnico. La oferta debe ajustarse a la forma en que trabaja cada plantilla para evitar que una mejora en la administración de TI introduzca nuevos pasos para el empleado. Esa adaptación también busca facilitar la adopción desde el inicio y mantener una experiencia coherente entre oficinas, trabajo remoto y otros entornos laborales.
«Las empresas no deberían tener que elegir entre impulsar las prioridades empresariales, mejorar la eficiencia de las tecnologías de la información y ofrecer una mejor experiencia a los empleados. Hemos diseñado DXC Workplace Services para ayudar a las organizaciones a alcanzar estos objetivos de forma simultánea, adaptando las experiencias en el puesto de trabajo a la forma de trabajar de los empleados y reduciendo las fricciones tanto dentro del entorno laboral como entre los distintos entornos de trabajo de los empleados, con el fin de facilitar una experiencia fluida e integral», afirma Fernando Goñi, director de Workplace en DXC Technology España y Portugal.
Unas mejoras operativas pendientes de medir en cada cliente
DXC atribuye al modelo una reducción del 40% en la complejidad operativa y un descenso del 60% en las llamadas al servicio de asistencia. También sostiene que puede resolver el 50% de los problemas con dispositivos antes de que los empleados los detecten y recuperar más de 15 horas de productividad por trabajador al mes.
La compañía no detalla la muestra, el periodo de medición ni la situación de partida utilizada para calcular esos porcentajes. Las cifras deben interpretarse, por tanto, como resultados atribuidos por DXC a su enfoque y no como referencias automáticamente trasladables a cualquier organización. Su cumplimiento dependerá de factores como la homogeneidad del parque tecnológico, la calidad de los datos disponibles, el grado de automatización previo y la integración con los sistemas existentes.
Para los responsables de tecnología, la propuesta desplaza parte de la evaluación desde el número de incidencias cerradas hacia el tiempo de trabajo preservado y los problemas evitados. Si la integración con las herramientas instaladas funciona como plantea DXC, las empresas podrán introducir automatización agéntica en una operación visible para toda la plantilla sin abordar primero una renovación completa del puesto de trabajo. La prueba empresarial estará en medir por separado qué tareas resuelve la IA, cuáles requieren intervención humana y cuánto tiempo productivo recupera realmente cada organización.
