Estás leyendo
La IA amplía la modernización tecnológica empresarial

La IA amplía la modernización tecnológica empresarial

  • La modernización tecnológica se extiende a redes, mainframe, cloud y aplicaciones mientras la IA eleva la complejidad, los costes y las exigencias de gobierno.
Modernización tecnológica

La modernización tecnológica está dejando de responder principalmente a una lógica de consolidación de plataformas y retirada de sistemas heredados. La expansión de la inteligencia artificial está llevando a las empresas a intervenir de forma simultánea sobre aplicaciones, redes, cloud, edge y mainframe, configurando infraestructuras más distribuidas que requieren una coordinación mayor entre tecnología, negocio, finanzas y cumplimiento normativo.

Es una de las principales conclusiones del primer Informe Global de Modernización de Kyndryl, elaborado a partir de una encuesta a unos 2.000 responsables tecnológicos y de negocio de 12 sectores y cinco continentes. El estudio presenta la IA como uno de los factores que están modificando tanto las prioridades de inversión como la forma de gestionar arquitecturas empresariales cada vez más heterogéneas.

El cambio también altera el significado práctico de modernizar. Durante años, buena parte de estos programas estuvieron asociados a reducir el número de plataformas, trasladar cargas al cloud o sustituir tecnología antigua. Ahora, agilidad, rendimiento, seguridad y preparación para la IA aparecen por delante de la reducción de costes o del abandono de sistemas legacy entre los motivos señalados por los encuestados.

La dificultad consiste en que esa ampliación de objetivos no está produciendo necesariamente entornos más sencillos. Al contrario, las empresas están manteniendo y actualizando distintas capas tecnológicas al mismo tiempo.

La IA lleva inversión al mainframe, la red y el edge

La inteligencia artificial ya figura como el principal impulsor de la modernización de redes, edge computing, mainframe y aplicaciones, y ocupa el segundo puesto en cloud privado y software como servicio. El resultado dibuja una estrategia distinta de la migración lineal hacia una única plataforma predominante.

Las cargas críticas continúan distribuidas entre cloud público, cloud privado, centros de datos propios y mainframe. En este último caso, todas las organizaciones encuestadas que utilizan esta tecnología prevén incorporar IA y un 23% ya la ha llevado a producción, de acuerdo con el resumen ejecutivo del estudio.

Esto sitúa parte del esfuerzo de modernización en infraestructuras que hace unos años podían considerarse candidatas a ser sustituidas. La prioridad pasa a ser integrar capacidades nuevas allí donde residen los datos, las aplicaciones y los procesos críticos, aunque eso mantenga una arquitectura híbrida durante más tiempo.

El movimiento introduce además una cuestión económica todavía sin resolver. Tres de cada diez encuestados temen que la modernización genere costes de IA impredecibles, mientras que cerca de la mitad considera muy o extremadamente difícil gestionar el coste de estas cargas cuando se ejecutan en el cloud. La capacidad técnica para desplegar modelos y agentes, por tanto, tendrá que convivir con mecanismos más precisos de control financiero y asignación de consumo.

Esa preocupación adquiere relevancia porque los resultados previos de los programas de modernización son desiguales. Un 18% de las organizaciones afirma haber obtenido un valor poco claro o ningún valor de esfuerzos anteriores, y solo el 47% asegura que estas iniciativas hayan acelerado la entrega de nuevas capacidades, productos o funcionalidades.
Casi la mitad de las empresas va retrasada

La magnitud de las arquitecturas empresariales está complicando también la ejecución. El 48% de las organizaciones reconoce encontrarse por detrás de sus objetivos de modernización, con consecuencias que el informe relaciona con mayores costes a largo plazo, dificultades para incorporar nuevas capacidades, vulnerabilidades de seguridad o cumplimiento y problemas para atraer o retener profesionales.

Uno de los obstáculos aparece antes incluso de comenzar una migración. Solo el 9% asegura comprender completamente las dependencias entre sus aplicaciones, mientras que aproximadamente una de cada cuatro organizaciones reconoce disponer de un número elevado de aplicaciones sin documentar.

Ese desconocimiento condiciona tareas como separar una aplicación monolítica, mover cargas entre entornos o introducir nuevos servicios sin afectar a otros procesos. La modernización deja así de ser únicamente un problema de seleccionar una plataforma de destino: requiere conocer cómo circulan datos, llamadas y dependencias a través de sistemas construidos en distintos momentos y con diferentes tecnologías.

Kyndryl identifica en la IA agéntica una posible vía para reducir parte de ese trabajo. Un 10% de las organizaciones encuestadas ya utiliza este tipo de sistemas en producción dentro de sus procesos de modernización, en actividades como el mapeo de dependencias, la conversión de código o la generación de documentación.

Los primeros datos muestran una correlación favorable, aunque no permiten establecer por sí solos una relación causal. Entre las organizaciones que utilizan IA agéntica, el 67% afirma estar cumpliendo sus objetivos de modernización o avanzando por delante del calendario, frente al 51% entre las restantes.

«La IA está creando nuevas posibilidades y elevando las expectativas sobre los resultados que la tecnología debe aportar al negocio», afirma Martin Schroeter, presidente y CEO de Kyndryl. «Modernizar significa prepararse para lo que viene, y las organizaciones que más están avanzando están invirtiendo en todo su entorno tecnológico, reforzando su resiliencia y orientando esas inversiones hacia las áreas donde pueden generar mayor valor».

La modernización tecnológica sale del perímetro del CIO

La extensión de estos programas está ampliando también el número de personas que intervienen en las decisiones. Los participantes en la encuesta identifican hasta nueve grupos de responsables con capacidad para influir sobre la modernización, desde CIO y CTO hasta responsables financieros y de cumplimiento o consejos de administración.

Te puede interesar
Estudiantes universitarios

La explicación está en el alcance de las decisiones. Una migración puede modificar costes operativos, exposición regulatoria, continuidad de negocio, dependencia de proveedores y capacidad para desplegar inteligencia artificial. Las decisiones sobre arquitectura afectan así a áreas que tradicionalmente participaban menos en la planificación tecnológica.

Ese modelo aumenta la necesidad de coordinación. Para los CIO, modernizar implica avanzar al mismo tiempo en IA, ciberresiliencia, regulación y eficiencia sin introducir dependencias que limiten proyectos posteriores. Para finanzas, añade la dificultad de presupuestar consumos tecnológicos más variables. Y para los consejos de administración, convierte determinadas elecciones de infraestructura en decisiones sobre riesgo y capacidad operativa.

La soberanía tecnológica gana peso en la arquitectura

La geopolítica y la regulación aparecen como otra fuerza que está ampliando los criterios de modernización. El 63% de las organizaciones espera incrementar el uso de cloud soberano durante el próximo año y el 55% anticipa que las exigencias de soberanía y regulación elevarán los requisitos que deben cumplir sus redes.

Sin embargo, el planteamiento todavía parece fragmentado. Un 65% aborda actualmente la soberanía de forma selectiva o principalmente desde la perspectiva del cumplimiento, en lugar de aplicarla como principio general de arquitectura.

Para las empresas europeas, esta cuestión afecta a decisiones sobre ubicación de datos, proveedores, conectividad y capacidad para trasladar cargas entre plataformas. El rendimiento y el coste continúan siendo variables centrales, pero comparten espacio con la jurisdicción aplicable y con el margen de maniobra disponible ante futuros cambios regulatorios o geopolíticos.

El resultado es un escenario en el que modernizar ya no equivale necesariamente a reducir el número de tecnologías utilizadas. La adopción de IA está empujando a muchas organizaciones a conservar, conectar y actualizar entornos distintos mientras incorporan requisitos de seguridad, soberanía y control de costes.

La consecuencia operativa para las empresas será medir el éxito de estos programas menos por la cantidad de sistemas sustituidos y más por su capacidad para gestionar de forma coordinada una arquitectura híbrida. Esa coordinación determinará hasta qué punto las nuevas inversiones en IA pueden pasar de proyectos aislados a procesos integrados en las operaciones del negocio.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad