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AMETIC reúne al sector tecnológico español en Santander40

AMETIC reúne al sector tecnológico español en Santander40

  • Santander40 reunirá a más de 175 ponentes para debatir sobre inteligencia artificial, competitividad y autonomía tecnológica europea.
Santander40 - Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC

El próximo lunes 31 de agosto, Santander volverá a reunir a buena parte de la industria tecnológica española en el Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC alcanza su 40ª edición con una agenda bastante distinta de la que dominaba estas mismas jornadas hace menos de una década: la digitalización empresarial comparte ahora espacio con la inteligencia artificial, la capacidad de cómputo, la autonomía tecnológica europea y la financiación de tecnologías estratégicas.

Santander40 se celebrará del 31 de agosto al 2 de septiembre y reunirá a representantes de empresas, administraciones públicas, instituciones, universidades y centros tecnológicos. La cita conserva así su papel tradicional como apertura del curso para el sector tecnológico español, aunque el aniversario permite comparar dos momentos muy diferentes de la industria.

En 2017, durante la 31ª edición, el encuentro se celebró bajo el lema «La realidad digital de España». Entonces, buena parte del debate tecnológico estaba centrado en acelerar la transformación digital de empresas y administraciones y en extender nuevas capacidades digitales al conjunto de la economía. Aquella agenda reflejaba una etapa en la que la adopción tecnológica todavía ocupaba buena parte de las prioridades del sector.

Dos años después, el programa ya incluía 5G, inteligencia artificial, computación cuántica, vehículo conectado, ciudades inteligentes y talento digital. Eran tecnologías que comenzaban a ocupar espacio dentro de una conversación todavía articulada alrededor de la transformación digital.

Nueve años después de aquella edición de 2017, el vocabulario ha cambiado. Productividad, infraestructura, soberanía tecnológica, política industrial y capacidad de Europa para competir con Estados Unidos y Asia aparecen ahora vinculadas a decisiones tecnológicas que afectan directamente a empresas y gobiernos.

Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, situó precisamente esa dimensión internacional entre los asuntos centrales durante la presentación del encuentro en junio. «Europa está creciendo, pero necesita acelerar el ritmo para cerrar la distancia que aún nos separa de otras potencias como Estados Unidos y China», señaló.

Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC
Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC

El lema elegido para 2026, «40 años impulsando el crecimiento social y económico de España», sitúa el aniversario como hilo conductor de una edición que tendrá que mirar tanto al recorrido acumulado como a una agenda tecnológica que se ha vuelto más económica, industrial y geopolítica.

Santander40 reunirá a más de 175 ponentes

Durante dos jornadas y media, Santander40 contará con más de 175 ponentes distribuidos en 35 sesiones. El programa será híbrido y podrá seguirse íntegramente online.

La representación institucional anunciada incluye al ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López; al ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; a la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; a la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, María González Veracruz, y al secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, Antonio Hernando. También participarán responsables de organismos como Red.es, INCIBE y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT).

Junto a ellos, el programa reúne a compañías como Banco Santander, Microsoft, Salesforce, Samsung, Inetum y SAP, además de asociaciones empresariales y organizaciones vinculadas a distintas ramas de la economía digital.

La diversidad de participantes refleja hasta qué punto la tecnología atraviesa ya prácticamente todos los sectores de la economía. Banca, salud, industria, administraciones públicas o desarrollo urbano dependen cada vez más de capacidades comunes como datos, software, automatización, conectividad e infraestructura digital.

Esa transversalidad también aparece en los espacios paralelos del encuentro. Las denominadas «Tardes de Santander» ampliarán el programa con seis ámbitos dedicados, entre otros asuntos, a salud y ciencias de la vida, ciudades y territorios inteligentes, tecnologías duales, relaciones entre Europa y Latinoamérica y el impacto social de la digitalización.

Celestino García, director general de AMETIC, resumió esa amplitud durante la presentación del evento al señalar que estos espacios permiten «profundizar en los debates que de verdad marcan la actualidad de cada ecosistema». Más allá de la relación concreta de tecnologías y sectores, la estructura del programa muestra cómo la discusión digital se ha extendido hacia problemas industriales, urbanos, sociales y empresariales.

Celestino García, director general de AMETIC
Celestino García, director general de AMETIC

Santander40 sitúa la IA en la agenda competitiva

El programa de Santander40 se articula alrededor de tres grandes ámbitos: competitividad y liderazgo tecnológico para una España digital; inteligencia artificial como motor de transformación; y tecnologías estratégicas y financiación para reforzar la posición europea.

La inteligencia artificial ocupará una parte destacada de las sesiones, pero su despliegue empresarial introduce cuestiones diferentes a las que acompañaron la primera fase de experimentación. Las compañías deben decidir dónde puede generar productividad, qué procesos conviene modificar y cómo integrar estas herramientas en la organización sin limitar su uso a proyectos piloto.

El reto resulta especialmente visible entre las pequeñas y medianas empresas. El programa dedica una mesa específica a «IA y pyme. Probar, aprender y crecer», además de sesiones sobre aplicación sectorial. El foco se desplaza así hacia la ejecución: disponer de herramientas es solo el primer paso cuando la empresa necesita adaptar procesos, preparar sus datos, formar equipos y medir resultados.

También entra en juego la organización del trabajo. La incorporación de sistemas generativos modifica determinados procesos internos y obliga a revisar funciones, responsabilidades y mecanismos de supervisión. Para muchas compañías, el principal desafío puede estar menos en acceder a la tecnología que en introducirla de forma útil dentro de estructuras empresariales diseñadas antes de su aparición.

Ese cambio coincide con otro movimiento de mayor alcance en Europa. La política tecnológica se relaciona cada vez más con capacidad industrial, inversión y autonomía estratégica. Santander40 llevará esa discusión al inicio del curso tecnológico español. La participación de empresas, responsables públicos y organismos vinculados a la financiación y las infraestructuras permitirá trasladar el debate europeo a decisiones más concretas sobre inversión, regulación y adopción tecnológica.

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De la transformación digital a la política industrial

El cambio de agenda que refleja Santander40 alcanza también a la forma en que gobiernos y empresas entienden la tecnología. Durante buena parte de la última década, el objetivo prioritario fue digitalizar procesos, incorporar nuevas herramientas y modernizar organizaciones. Esa fase continúa, especialmente entre las empresas con menor grado de madurez digital, pero comparte ahora espacio con una cuestión más amplia: qué capacidad tiene un país para desarrollar, financiar y aprovechar las tecnologías de las que depende su economía.

Ese desplazamiento acerca la política tecnológica a la política industrial. Las decisiones sobre innovación afectan cada vez más a la productividad, la inversión, la localización de actividad económica y la capacidad de las empresas para competir en mercados internacionales. También intervienen factores menos visibles en los primeros años de la digitalización, desde el acceso a financiación y talento especializado hasta la dependencia de proveedores externos o la posibilidad de escalar proyectos desarrollados en Europa.

La tercera jornada del encuentro refleja con claridad ese cambio. El programa incluye sesiones dedicadas a la inversión en empresas vinculadas a capacidades estratégicas y a los instrumentos disponibles para financiar el crecimiento tecnológico, con participación de la SETT, CDTI, ENISA y el Banco Europeo de Inversiones.

España llega a ese debate con algunas capacidades consolidadas y varios desafíos conocidos. El despliegue de conectividad ofrece una base relevante para la economía digital, mientras el país trata de atraer nueva inversión tecnológica y reforzar su posición dentro de las cadenas de valor europeas. Sin embargo, una parte del tejido empresarial continúa marcada por el reducido tamaño de las compañías, las dificultades para financiar el crecimiento y una adopción desigual de las herramientas digitales más avanzadas.

Esa realidad introduce una diferencia importante respecto a la conversación que dominaba el sector hace una década. Extender el uso de la tecnología sigue siendo necesario, pero el debate se ha desplazado hacia el rendimiento que empresas y administraciones consiguen obtener de ella. La adopción de la inteligencia artificial concentra buena parte de ese reto: integrar estas herramientas en procesos reales, adaptar la organización, disponer de datos adecuados y demostrar mejoras de productividad más allá de las pruebas piloto. El crecimiento empresarial y la capacidad para llevar innovación al mercado ganan así peso frente a una etapa centrada principalmente en modernizar procesos.

La presentación del Barómetro de la Economía Digital 2026 durante la última jornada aportará además una referencia económica a esa evolución. El informe analizará la contribución del sector al PIB español y los principales retos de digitalización, en un momento en que el debate ha empezado a desplazarse desde la disponibilidad de tecnología hacia su impacto efectivo sobre empresas y actividad económica.

El aniversario del Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC permite observar esa evolución con una perspectiva poco habitual. En 2017, el encuentro situaba la transformación digital en el centro de una economía que empezaba a incorporar nuevos modelos y herramientas. En 2026, el punto de partida es distinto: buena parte de la actividad empresarial depende ya de sistemas digitales y el desafío pasa por convertir esa base en crecimiento, eficiencia y mayor capacidad competitiva.

Ahí se juega una parte relevante del siguiente ciclo tecnológico. Para las empresas españolas, incorporar nuevas herramientas será solo una parte de la ecuación. La diferencia estará cada vez más en la capacidad para integrarlas en el negocio, financiar su desarrollo, encontrar los perfiles necesarios y traducir la inversión tecnológica en resultados medibles.

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