Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
Unitree llegó a multiplicar por más de siete el precio de su oferta pública inicial durante su estreno bursátil en Shanghái. Las acciones de la compañía china de robótica alcanzaron una subida intradía del 629% frente a los 150,8 yuanes fijados para la OPV y terminaron la sesión en 845 yuanes, un 460% por encima del precio de colocación. La capitalización quedó cerca de los 50.000 millones de dólares. La reacción coloca a Unitree en una posición poco habitual: el mercado ya asigna a los robots humanoides una escala económica que su uso comercial todavía está lejos de haber alcanzado.
Unitree convierte la robótica humanoide en una apuesta bursátil
El estreno se produjo en el STAR Market, el segmento tecnológico de la Bolsa de Shanghái, después de una operación que recaudó alrededor de 6.100 millones de yuanes, unos 900 millones de dólares. La demanda minorista fue excepcional. Reuters sitúa la sobresuscripción de ese tramo por encima de 8.000 veces, mientras The Wall Street Journal señala que cerca de 9,8 millones de inversores intentaron conseguir acciones antes del debut. La escasez de títulos disponibles amplificó una subida que ya venía precedida por meses de entusiasmo alrededor de la inteligencia artificial aplicada al mundo físico.
Ese entusiasmo tiene una base industrial reconocible. Unitree, cuyo nombre oficial es Yushu Technology, fue fundada en Hangzhou en 2016 por el ingeniero Wang Xingxing. La empresa ha ganado visibilidad con robots cuadrúpedos y humanoides capaces de correr, saltar, bailar o ejecutar rutinas de artes marciales. The Guardian y Euronews han destacado el papel de esos vídeos y actuaciones públicas en la notoriedad internacional de la marca. En China, la exposición ha sido todavía mayor gracias a apariciones televisivas durante las celebraciones del Año Nuevo Lunar.
La popularidad, sin embargo, convive con un negocio todavía pequeño frente a la valoración bursátil alcanzada. En 2025, Unitree registró unos ingresos de 1.700 millones de yuanes, aproximadamente 250 millones de dólares, y obtuvo beneficios. También envió más de 5.500 robots humanoides y unos 18.000 cuadrúpedos, según datos de la compañía recogidos por Reuters. Es una escala superior a la de muchas startups occidentales, pero sigue siendo reducida si se compara con los volúmenes que exigiría una adopción masiva en fábricas, almacenes o hogares.
La valoración de Unitree se adelanta a sus aplicaciones
La diferencia aparece con claridad en los usos actuales. Una parte relevante de los humanoides de Unitree termina en universidades, laboratorios, centros educativos, demostraciones y proyectos de investigación. Los escenarios que justifican las previsiones más ambiciosas, desde líneas de montaje hasta tareas domésticas, todavía exigen mejoras en autonomía, fiabilidad, percepción y capacidad para desenvolverse en entornos cambiantes.
El propio Wang ha introducido cautela en el calendario. En la World Robot Conference de Pekín, celebrada coincidiendo con el debut bursátil, afirmó que la industria se aproxima a un posible «momento ChatGPT», pero situó los avances de software necesarios para que los robots ejecuten de forma general tareas desconocidas en un horizonte que puede ir de dos a diez años. Esa amplitud temporal refleja uno de los problemas centrales del sector: el hardware progresa con rapidez, mientras la inteligencia capaz de operar de forma robusta fuera de entornos controlados sigue siendo una limitación.
La valoración alcanzada tras el estreno incorpora una expectativa de crecimiento mucho más rápida. The Wall Street Journal calcula que la compañía cerró la sesión con un valor de mercado de unos 51.000 millones de dólares frente a unos 250 millones de ingresos anuales. Reuters Breakingviews estimó además que, en el pico de la jornada, las acciones llegaron a cotizar a cientos de veces los beneficios esperados para 2026. El contraste recuerda a otros ciclos tecnológicos en los que el capital descuenta mercados futuros antes de que exista evidencia suficiente sobre sus márgenes, ritmos de sustitución o costes operativos.
Aun así, Unitree presenta una diferencia relevante frente a muchas compañías de robótica avanzada: ya vende miles de unidades y ha alcanzado rentabilidad. EWeek subraya precisamente ese punto al comparar el entusiasmo bursátil con la capacidad de la empresa para fabricar a costes inferiores a muchos rivales occidentales. La cadena de suministro china, la disponibilidad de componentes y la concentración de proveedores en polos como Hangzhou reducen tiempos de iteración y facilitan lanzamientos frecuentes.
Unitree crece bajo la política industrial china y el veto de EEUU
La robótica humanoide ocupa un lugar cada vez más visible en la política industrial de Pekín. El Gobierno chino incluye la «inteligencia artificial incorporada» entre las industrias de futuro que espera desarrollar durante los próximos años. Esa prioridad combina fabricación, componentes, modelos de IA y grandes volúmenes de datos obtenidos en entornos reales. China entregó más de 40.000 humanoides durante el primer semestre de 2026 y concentró alrededor del 97% de los envíos mundiales, según datos citados por Reuters.
La escala productiva aporta una ventaja, aunque no resuelve el cuello de botella del aprendizaje. Un robot que camina o corre de forma espectacular puede seguir teniendo dificultades para manipular objetos distintos, interpretar instrucciones ambiguas o trabajar durante horas junto a personas sin intervención. Los desarrolladores chinos cuentan con un mercado doméstico amplio para generar datos físicos y probar modelos, pero varias fuentes del sector sitúan todavía a las empresas estadounidenses por delante en determinados sistemas de IA robótica.
La competencia, además, se está desplazando al terreno geopolítico. Estados Unidos ha restringido la importación de nuevos robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en el extranjero por motivos de seguridad nacional, una medida con impacto directo sobre Unitree. La compañía ya había advertido en su documentación bursátil de su exposición internacional: más del 40% de sus ingresos procedían de fuera de China.
La presión estadounidense llega cuando Unitree necesita convertir su posición industrial en aplicaciones recurrentes. Tesla prepara nuevas fases de producción de Optimus, Agility Robotics prueba sistemas en almacenes de Amazon y fabricantes chinos como UBTech, AgiBot, Deep Robotics o Leju Robotics compiten por contratos, talento y capital. La salida a bolsa de Unitree crea además una referencia de valoración que otras compañías podrán utilizar cuando acudan al mercado.
Para empresas industriales y logísticas, la señal más relevante se encuentra menos en las acrobacias que en los costes por tarea, el mantenimiento, la seguridad y el retorno de la inversión. El mercado ha colocado ya a Unitree entre las compañías tecnológicas de gran capitalización antes de que esos indicadores estén plenamente consolidados. La siguiente fase dependerá de si los miles de robots vendidos pasan de laboratorios y demostraciones a procesos donde sustituyan o complementen trabajo humano de forma estable. Con una valoración próxima a 50.000 millones de dólares, el margen para que esa transición avance lentamente se ha reducido de manera drástica.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
