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El gasto en IA castiga a las grandes tecnológicas

El gasto en IA castiga a las grandes tecnológicas

  • El gasto en IA y unos resultados débiles golpean al Nasdaq 100 mientras las grandes tecnológicas acumulan más de 3 billones de dólares en compromisos futuros.
Big tech inteligencia artificial

La corrección de las grandes tecnológicas estadounidenses ha dejado de girar únicamente alrededor de las valoraciones. Los resultados del tercer trimestre han trasladado el foco hacia cuánto tiempo pueden sostener Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft u Oracle un ciclo de inversión extraordinario en inteligencia artificial mientras algunos de sus negocios más maduros pierden impulso o consumen más caja.

El Nasdaq 100 cayó un 3,5% el viernes 30 de octubre y llegó a entrar durante la sesión en territorio de corrección, con un descenso superior al 10% desde máximos. El S&P 500 retrocedió un 1,8%. La sesión cerró el peor mes del índice tecnológico desde marzo de 2025 y prolongó una venta que ya había golpeado con fuerza a Alphabet tras la publicación de sus cuentas.

La reacción muestra un cambio en el listón que aplica el mercado. El crecimiento de los negocios vinculados a la nube y la IA sigue siendo elevado, pero ya no compensa automáticamente cualquier deterioro en publicidad, comercio electrónico, PC o generación de caja. A medida que aumentan las necesidades de infraestructura, los inversores exigen más evidencia de que ese gasto puede convertirse en ingresos y beneficios con suficiente rapidez.

Alphabet exhibe crecimiento en la nube y presión en Search

Alphabet resume bien esa contradicción. Sus ingresos crecieron un 25% interanual en el tercer trimestre, hasta 127.600 millones de dólares, y Google Cloud duplicó con creces su facturación, hasta 30.700 millones. Sin embargo, el beneficio neto cayó un 25%, hasta 26.200 millones, y el crecimiento de Google Search se moderó al 12%, frente al 17% del trimestre anterior.

La compañía reconoció además que el rápido aumento de las consultas en AI Mode está teniendo un impacto porque su monetización es todavía inferior. Para un grupo cuyo negocio publicitario sigue dependiendo en gran medida de Search, esa evolución introduce una dificultad adicional: la tecnología en la que invierte para proteger su posición también modifica la economía del producto que financia buena parte de esa inversión.

El mercado reaccionó con una caída del 12,6% de Alphabet el jueves, su peor sesión registrada, y una pérdida de valor bursátil cercana a 500.000 millones de dólares. El golpe llegó pese al fuerte crecimiento de Google Cloud.

Alphabet destinó 51.400 millones de dólares a capex durante el trimestre y mantiene una previsión de entre 195.000 y 205.000 millones para todo 2026. La dirección espera además un incremento significativo en 2027. Esa aceleración está presionando el flujo de caja libre cuando el mercado empieza a valorar con más dureza la financiación de centros de datos, chips y capacidad energética.

Amazon crece en AWS, pero quema caja a un ritmo récord

Amazon ofreció una lectura parecida. AWS aumentó sus ventas un 39% interanual, hasta casi 46.000 millones de dólares, su mayor ritmo de crecimiento en cerca de cinco años. El beneficio operativo del grupo alcanzó 28.100 millones.

El problema apareció en la intensidad de capital. Amazon mantiene una previsión de unos 220.000 millones de dólares de gasto de capital en efectivo para 2026 y anticipa un aumento adicional en 2027, principalmente por infraestructura tecnológica. En los doce meses terminados en septiembre, su flujo de caja libre pasó de una entrada de 14.800 millones a una salida de 42.400 millones. La compañía atribuye el deterioro principalmente al aumento de inversiones relacionadas con inteligencia artificial.

Ese contraste ayuda a explicar por qué unas cifras sólidas en AWS no evitaron una caída de la acción. El mercado está separando con más precisión el crecimiento operativo de la capacidad de financiarlo.

Más de 3 billones comprometidos para infraestructura

La escala del fenómeno supera el capex de un trimestre. Un análisis de Bloomberg sobre los últimos estados financieros de Alphabet, Meta, Microsoft, Amazon y Oracle sitúa sus compromisos futuros por encima de los 3 billones de dólares. La cifra reúne contratos de compra, arrendamientos, energía, edificios, capacidad técnica y otros acuerdos con vencimientos que en algunos casos se extienden durante décadas.

Alphabet concentra más de un billón de dólares entre compromisos de compra y obligaciones vinculadas a arrendamientos futuros. Sus cuentas recogen 924.400 millones de dólares en compromisos de compra y otros pagos futuros, además de más de 130.000 millones en arrendamientos todavía no iniciados. Meta declara alrededor de 356.000 millones en arrendamientos que aún no han comenzado y 454.500 millones en compromisos contractuales no cancelables.

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Las cifras requieren cautela. No equivalen a desembolsos inmediatos, tampoco corresponden íntegramente a centros de datos o IA y las compañías no utilizan exactamente los mismos criterios de presentación. Algunos contratos permiten ajustes de volumen o precio, y parte del gasto incluye conceptos ajenos a la infraestructura de inteligencia artificial. Aun así, el volumen acumulado refleja hasta qué punto la infraestructura digital se ha convertido en una obligación financiera de largo plazo.

El despliegue también genera necesidades crecientes de energía, financiación, suelo, equipamiento de red y semiconductores. A la vez, eleva la exposición de los grupos tecnológicos a contratos de larga duración que deberán sostener incluso si el crecimiento de la demanda se normaliza.

Intel amplifica las dudas sobre el ciclo tecnológico

La presión vendedora se extendió al resto de la cadena tecnológica. Intel cayó alrededor de un 29% el viernes después de anticipar para el cuarto trimestre ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares y un margen bruto ajustado del 38%. El grupo había ingresado 16.500 millones en el tercer trimestre, un 21% más interanual, pero advirtió de una desaceleración del mercado de PC mientras intenta aumentar la oferta para centros de datos.

AMD perdió alrededor de un 11%, NVIDIA retrocedió un 4,2% y el índice de semiconductores de Filadelfia cayó un 7,2%. La revisión de expectativas alcanza así a los proveedores de chips y hardware cuyo crecimiento ha estado ligado a la expansión de la infraestructura de IA.

Los resultados de Google Cloud y AWS muestran que la demanda empresarial continúa creciendo con fuerza. Lo que ha cambiado es la relación entre esa expansión y el coste necesario para sostenerla.

Para los grandes proveedores tecnológicos, el próximo tramo del ciclo dependerá cada vez más de su capacidad de convertir infraestructura en caja antes de que los compromisos acumulados limiten su flexibilidad financiera. Para sus clientes empresariales, la misma dinámica puede influir en precios de servicios cloud, disponibilidad de capacidad y condiciones contractuales durante los próximos años. El gasto en IA entra así en una fase en la que la escala de la inversión pesa tanto como la velocidad de adopción.

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