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La financiación de Oracle ha pasado a ocupar el centro de su historia de crecimiento. La compañía se ha comprometido a limitar a 20.000 millones de dólares el capital adicional que captará hasta su ejercicio fiscal de 2030, repartido entre 10.000 millones de deuda y otros 10.000 millones de capital. También prevé volver a generar flujo de caja libre positivo durante la segunda mitad de 2028 y superar los 30.000 millones en 2029.
El anuncio llevó a las acciones de Oracle a cerrar el 28 de octubre con una subida del 10,7%, hasta 144,54 dólares. La reacción refleja hasta qué punto el debate alrededor de la compañía se había desplazado desde el crecimiento de los ingresos hacia la capacidad de financiarlo sin deteriorar más el balance.
La cifra de 20.000 millones no representa el coste total de la expansión. Oracle ya completó durante el primer trimestre de 2027 una colocación de acciones «at-the-market» por 20.000 millones de dólares. A 31 de agosto acumulaba además unos 125.300 millones en préstamos y pagarés y 36.400 millones en efectivo. El nuevo compromiso consiste en que, excluida la refinanciación de deuda existente, esos otros 20.000 millones serán el último recurso adicional a los mercados necesario para completar el actual ciclo de inversión.
Menos caja inicial para convertir contratos en ingresos
La tesis financiera presentada por la CFO, Hilary Maxson, descansa en reducir el efectivo que Oracle debe adelantar antes de empezar a cobrar por los contratos ya firmados. Para ello combina financiación de proveedores, anticipos de clientes y acuerdos en los que determinados activos son aportados directamente por el cliente.
Oracle calcula que estos mecanismos pueden reducir alrededor de un 50% sus necesidades iniciales de caja hasta alcanzar la autofinanciación. En el ejemplo utilizado por Maxson, una inversión de unos 37.000 millones de dólares financiada íntegramente por Oracle puede rebajar la necesidad de capital inicial a unos 18.000 millones mediante financiación de proveedores. Si el cliente aporta una parte sustancial de los activos, la necesidad baja a unos 6.000 millones o menos.
Con financiación de proveedores, el gasto total y la economía del contrato permanecen aproximadamente iguales, pero el desembolso se desplaza en el tiempo y se alinea mejor con la entrada de ingresos. Cuando el cliente aporta activos, Oracle reconoce menos ingresos, aunque mejora el margen y el retorno sobre la inversión.
Durante el Oracle Investor Day 2026, Maxson aseguró que la combinación prevista para la capacidad ya contratada está «prácticamente definida». Oracle no ha detallado el peso exacto de cada fórmula, pero afirma que las tres contribuyen de forma relevante al recorte de capital inicial. Esa certidumbre es la que la dirección utiliza para respaldar el límite de 20.000 millones de nueva financiación.
Contratos para proteger margen y retorno
La estrategia comercial también sostiene las previsiones. La mayor parte de los grandes contratos de infraestructura incorpora fórmulas de tipo «cost-plus» o mecanismos equivalentes. Esto permite trasladar al precio parte de los aumentos de costes que aparezcan durante la ejecución.
Los importes absolutos de ingresos y gasto de capital pueden, por tanto, variar con los costes, pero Oracle pretende mantener más estables el margen y el retorno. Maxson explicó que el ejemplo financiero actualizado ya incorpora el encarecimiento observado durante el último año y que la prioridad es preservar la rentabilidad económica, no una cifra nominal de inversión.
Ese modelo ilustrativo contempla unos 80.000 millones de dólares de obligaciones de rendimiento pendientes asociadas a un proyecto de gran escala, cerca de 37.000 millones de inversión acumulada y unos 16.000 millones de ingresos anualizados una vez plenamente operativo. Oracle calcula un margen bruto cercano al 35%, un margen operativo de alrededor del 34% y un retorno sobre la inversión próximo al 28%.
Clay Magouyrk añadió que Oracle gestiona la duración de los contratos como una cartera de riesgo y retorno. Los acuerdos más cortos pueden capturar precios más altos al inicio, pero dejan más exposición a las condiciones futuras del mercado. Los contratos largos reducen esa incertidumbre y aseguran retornos durante más tiempo. La compañía pretende combinar ambos formatos según precio, capital disponible y riesgo asumido.
El objetivo de 225.000 millones depende del backlog
Oracle mantiene su previsión de superar los 225.000 millones de dólares de ingresos en 2030, frente a al menos 90.000 millones previstos para 2027. El objetivo equivale a una tasa de crecimiento anual compuesta superior al 35% desde 2026.
La visibilidad procede en buena medida de los 664.000 millones de dólares en obligaciones de rendimiento pendientes registrados a 31 de agosto, de los que aproximadamente el 90% corresponde a infraestructura. La compañía reconoce que una parte importante de esa cartera se construyó inicialmente alrededor de un solo gran cliente, aunque afirma haber aumentado la diversificación durante los últimos cuatro trimestres.
Oracle prevé reconocer aproximadamente el 13% de esas obligaciones como ingresos durante los doce meses posteriores al cierre de agosto, otro 37% entre los meses 13 y 36 y un 34% adicional entre los meses 37 y 60. Ese calendario ayuda a explicar por qué el gasto de capital alcanzará sus niveles máximos en 2027 y 2028 antes de descender en 2029.
La planificación también asume posibles retrasos de uno o dos trimestres en algunos proyectos. Maxson señaló que una parte significativa de los costes se desplaza cuando lo hace la puesta en marcha, lo que limita el desajuste entre inversión e ingresos.
La caja positiva pasa a ser la referencia
El cambio en la mezcla de negocio presionará temporalmente la rentabilidad. Oracle cerró 2026 con un margen operativo no GAAP del 43% y espera volver a superar el 40% en 2030. La compañía sostiene que, incluso durante los ejercicios de mayor presión, 2028 y 2029, no quedará significativamente por debajo de ese nivel.
Aplicaciones y base de datos funcionarán como contrapeso por sus márgenes más altos. Oracle prevé crecimiento de doble dígito en SaaS y calcula que la migración de clientes desde instalaciones propias hacia la nube multiplica aproximadamente por cuatro el precio. En nuevas fórmulas de cobro ligadas al consumo o a resultados, Maxson fue más prudente: explicó que todavía apenas ha incorporado esas oportunidades a sus modelos financieros.
El punto de llegada que Oracle quiere fijar para el mercado es 2029. Para entonces, espera superar los 30.000 millones de dólares de flujo de caja libre, financiar el crecimiento con recursos propios y situar la deuda neta por debajo de 3,5 veces el EBITDA ajustado. Tras emitir los 10.000 millones de nueva deuda contemplados en el plan, prevé mantener estable la deuda bruta durante los siguientes años mediante refinanciaciones ordinarias.
La promesa reduce una parte de la incertidumbre financiera, pero eleva la exigencia sobre la ejecución. Oracle tendrá que convertir su cartera contratada en ingresos al ritmo previsto, conseguir que los mecanismos pactados reduzcan de forma efectiva el desembolso inicial y sostener los márgenes mientras el gasto de capital permanece en máximos. La referencia para los próximos trimestres será la velocidad con la que ese crecimiento empieza a traducirse en caja.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
