h&k ha incorporado a su oferta de servicios gestionados un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) con monitorización 24×7, análisis de amenazas y capacidad especializada de respuesta ante incidentes. La ampliación lleva a la consultora hacia la operación permanente de ciberseguridad menos de un año después de su creación y llega tras un ejercicio en el que España registró 488.426 ciberdelitos.
El nuevo servicio centraliza información procedente de redes, entornos cloud, aplicaciones, identidades digitales y dispositivos para evaluar alertas y coordinar acciones de contención. Su relevancia empresarial reside en el paso desde la implantación de herramientas hacia la gestión continuada del riesgo, una actividad recurrente donde el tiempo transcurrido entre detección y respuesta puede determinar el impacto operativo de un incidente.
Una capa operativa sobre las herramientas de seguridad
Las empresas han desplegado durante los últimos años diferentes tecnologías de protección, pero cada una suele generar sus propios eventos y alertas. El SOC de h&k integra datos de plataformas SIEM, soluciones EDR, firewalls, sistemas de identidad y servicios cloud para ofrecer a los analistas una visión conjunta de la actividad potencialmente maliciosa.
La propuesta combina inteligencia de amenazas, automatización y supervisión humana. Las reglas y sistemas automáticos permiten recopilar, correlacionar y priorizar eventos, mientras el equipo especializado valida si existe una amenaza real, estima su criticidad y decide qué procedimiento debe aplicarse. El objetivo es reducir tanto el ruido generado por falsos positivos como el intervalo entre una alerta relevante y la actuación sobre los sistemas afectados.
«Las organizaciones ya disponen de herramientas capaces de generar alertas. Lo que marca la diferencia es disponer de un equipo que las analice, determine su criticidad y actúe de forma coordinada cuando realmente existe una amenaza», explica Álvaro Sánchez, Security Presales de h&k.
Este modelo exige conocer el entorno tecnológico del cliente, establecer criterios de escalado y mantener procedimientos claros para escenarios como accesos anómalos, dispositivos comprometidos o movimientos laterales dentro de una red. La capacidad de respuesta depende así de la integración técnica, pero también de que las responsabilidades entre el proveedor y la empresa estén definidas antes de que ocurra un incidente.
Del aviso a la contención de un incidente
La monitorización continua permite cubrir periodos fuera del horario laboral en los que una alerta podría permanecer sin revisar. Una vez validada, el servicio contempla su escalado y las acciones necesarias para contener la amenaza, además del acompañamiento al cliente durante el proceso. h&k plantea así el SOC como una capacidad de operación y respuesta, frente a un esquema centrado principalmente en remitir avisos.
«La ciberseguridad ya no puede limitarse a generar avisos. Las organizaciones necesitan capacidad operativa para actuar, escalar incidentes, aplicar procedimientos de respuesta y acompañar al cliente durante todo el proceso. Ahí es donde realmente se aporta valor», señala Carlos Gutiérrez, Director de Go To Market de h&k.
La compañía no ha concretado los acuerdos de nivel de servicio, los tiempos comprometidos para cada categoría de alerta ni el grado de intervención directa que asumirá en los sistemas del cliente. Estos elementos resultan relevantes al comparar servicios SOC, porque delimitan si el proveedor puede ejecutar una medida de contención o debe esperar la autorización del equipo interno.
El fraude concentra la mayor parte de los ciberdelitos
La puesta en marcha coincide con un aumento sostenido de la actividad delictiva digital. España contabilizó 488.426 ciberdelitos en 2025, un 5,1% más que el año anterior y el equivalente al 19,8% de toda la criminalidad registrada. Según los datos definitivos publicados por el Ministerio del Interior, 429.677 casos fueron fraudes informáticos, cerca de nueve de cada diez ciberdelitos.
La expansión de la inteligencia artificial añade capacidad de automatización a campañas de ingeniería social, suplantación y generación de contenidos engañosos. Para las empresas, el problema operativo aparece cuando el incremento de eventos supera la capacidad de revisión de los equipos internos. Un SOC externo puede aportar cobertura y especialización, aunque su eficacia depende de la calidad de las fuentes conectadas, del conocimiento sobre los activos críticos y de la coordinación con quienes administran la infraestructura.
Una ampliación de negocio tras la integración
h&k nació en octubre de 2025 de la unión de Kiteris y HSI. La operación reunió capacidades de transformación digital, cloud, inteligencia artificial, ciberseguridad y servicios gestionados, según el anuncio de integración de ambas consultoras. La firma declara contar actualmente con más de 200 profesionales y 1.100 clientes.
El SOC amplía esa cartera con una actividad que requiere disponibilidad permanente y una relación continuada con cada organización. También permite a h&k operar sobre tecnologías ya instaladas, en lugar de vincular el servicio a una única plataforma de seguridad.
Para los clientes, la decisión de externalizar esta función afectará al reparto de responsabilidades entre sus equipos de tecnología, seguridad y el proveedor. Definir permisos de actuación, canales de escalado y medidas de recuperación será tan importante como conectar las herramientas: de ello dependerá que una alerta crítica termine en una respuesta coordinada antes de interrumpir el negocio.
