Estás leyendo
La IA ahorra seis horas semanales a los empleados de oficina españoles, según Cegid

La IA ahorra seis horas semanales a los empleados de oficina españoles, según Cegid

  • Una encuesta a empleados de oficina sitúa a España al frente de cuatro mercados europeos en ahorro de tiempo con IA y revela que el 53% ya la consulta ante decisiones laborales importantes.
Empleados oficina skills

Los empleados de oficina españoles estiman que la inteligencia artificial les ahorra una media de seis horas de trabajo a la semana, el mayor resultado entre los cuatro países europeos analizados en un estudio de Cegid. El dato adquiere relevancia empresarial porque coincide con una incorporación creciente de estas herramientas a decisiones laborales importantes, un terreno donde la productividad depende también de los controles aplicados y del criterio de los profesionales.

El promedio declarado en España supera las cinco horas semanales registradas en Portugal, las cuatro de Alemania y las tres de Francia. La comparación procede de una encuesta elaborada por OpinionWay entre empleados de oficina, por lo que mide su percepción del tiempo recuperado y no un ahorro verificado mediante registros de actividad o indicadores internos de las empresas.

La distribución de las respuestas muestra además que el efecto percibido no se concentra únicamente en un grupo reducido. Uno de cada tres participantes españoles afirma ganar seis o más horas semanales gracias a la IA. Un 26% calcula que ahorra entre tres y cinco horas y otro 26%, entre una y dos. El 16% restante considera que estas herramientas no le aportan una mejora de tiempo.

Del ahorro de tiempo a otros efectos sobre el trabajo

El estudio identifica beneficios que van más allá de ejecutar tareas con mayor rapidez. El 36% de los encuestados españoles menciona una mayor capacidad de respuesta; el 31%, un aumento de la creatividad; el 29%, una mejor organización, y el 24%, una reducción de errores. En conjunto, el 93% señala al menos una ventaja asociada al uso laboral de la IA.

Estos porcentajes describen una utilización que empieza a influir en la forma de organizar el trabajo. Liberar tiempo puede ampliar el margen disponible para analizar información, preparar alternativas o atender la relación con clientes, aunque la encuesta no detalla a qué actividades se trasladan las horas recuperadas ni permite concluir que todo ese ahorro se convierta automáticamente en una mejora equivalente de productividad.

Para las empresas, esa distinción resulta operativa. Ahorrar minutos en tareas aisladas tiene un impacto diferente al de rediseñar un proceso completo, coordinar equipos o reducir incidencias. La utilidad empresarial dependerá de cómo se integren las herramientas en los flujos de trabajo y de si el tiempo liberado se asigna a actividades con mayor valor, en lugar de limitarse a acelerar el volumen de tareas existente.

El 53% consulta la IA ante decisiones importantes

La evolución más significativa aparece cuando la IA deja de utilizarse únicamente para producir o resumir contenidos y entra en procesos de decisión. El 53% de los empleados españoles encuestados afirma recurrir a ella siempre o con frecuencia cuando debe tomar una decisión importante en el trabajo. España vuelve a situarse por delante de Portugal, con un 44%; Alemania, con un 40%, y Francia, con un 31%.

El resultado apunta a un uso de la tecnología para ordenar información, plantear alternativas o contrastar escenarios. Sin embargo, el estudio no concreta qué decisiones consideran importantes los participantes, qué sistemas emplean ni si las organizaciones han establecido mecanismos de revisión. Por ello, el porcentaje permite observar la extensión del hábito, pero no medir la calidad de las respuestas obtenidas o su influencia efectiva sobre el resultado final.

La edad introduce una diferencia acusada. Entre los profesionales españoles de 18 a 29 años, el 76% declara consultar muy frecuentemente la IA antes de tomar decisiones laborales relevantes. La proporción desciende al 60% entre quienes tienen de 30 a 39 años, al 50% en el tramo de 40 a 49 y al 37% entre los mayores de 50.

Esta brecha sugiere que los trabajadores más jóvenes están normalizando antes la IA como instrumento de consulta. Para las organizaciones, el dato plantea la necesidad de establecer criterios compartidos sobre qué información puede introducirse, cómo deben comprobarse los resultados y quién valida una recomendación. Si cada grupo adopta estas herramientas con una intensidad diferente, también pueden aparecer prácticas desiguales dentro de un mismo equipo o proceso.

Te puede interesar
Retorno de la inteligencia artificial

Javier Torres, General Manager de Cegid para Iberia, Latinoamérica y África, vincula los resultados con una integración más profunda de la tecnología en las organizaciones: «España se sitúa entre los países donde la inteligencia artificial está teniendo un impacto más tangible en el trabajo diario. El ahorro de tiempo que perciben los empleados demuestra que estamos entrando en una nueva fase, en la que la IA pasa de ser una herramienta experimental a convertirse en un aliado estratégico para las organizaciones. El verdadero reto ahora es llevar esa innovación al núcleo de los procesos de negocio para que las empresas ganen en eficiencia y competitividad».

Una fotografía basada en la percepción de los empleados

La investigación se realizó mediante un cuestionario online entre el 22 de mayo y el 4 de junio de 2026. Participaron 2.006 empleados de oficina: 501 en España, 500 en Francia, 502 en Portugal y 503 en Alemania. La muestra se configuró mediante cuotas que tuvieron en cuenta el sexo, la edad, la categoría socioprofesional, la región y el tipo de empresa.

Cegid indica que OpinionWay aplicó los procedimientos asociados a la certificación ISO 20252 y sitúa el margen de error entre 2 y 4,5 puntos para una muestra de 500 entrevistados. Ese diseño permite comparar las respuestas de los cuatro mercados incluidos, aunque los resultados deben leerse como declaraciones de los trabajadores sobre su experiencia y no como una medición directa del rendimiento de sus compañías.

La combinación de ahorro declarado y consulta frecuente ante decisiones relevantes muestra que la IA en el trabajo ya afecta tanto a la ejecución como al análisis. El siguiente paso operativo para las empresas consiste en identificar dónde genera mejoras comprobables, fijar procedimientos de validación y conservar una responsabilidad humana clara sobre las decisiones, especialmente en aquellos equipos jóvenes donde su uso ya es mayoritario.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad