Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
Amazon ha situado Prime Air ante su prueba más exigente desde que Jeff Bezos presentó la idea en 2013. La compañía prevé llevar su reparto con drones a casi 500 ciudades y localidades de Estados Unidos antes de terminar 2026, frente a los 11 puntos desde los que opera actualmente. El salto coincide con un objetivo interno más concreto: alcanzar un millón de entregas este año, según contó CNBC tras acceder a una reunión de marzo con David Carbon, vicepresidente de Prime Air.
La cifra importa por lo que obliga a comprobar. Hasta ahora, Amazon podía tratar Prime Air como una tecnología en despliegue limitado, sometida a pruebas de seguridad, permisos y ajustes de producto. Con cientos de miles de entregas ya realizadas en 2026 y miles de vuelos diarios, la operación entra en una fase en la que el coste por paquete y la utilización de cada instalación pesan tanto como la autonomía del dron. The Wall Street Journal sitúa Chicago, Atlanta, Cleveland, Syracuse y Boise entre las áreas previstas para la siguiente fase.

Prime Air entra en la batalla del coste por entrega
Amazon no publica cuánto le cuesta actualmente cada envío de Prime Air. Sí ha empezado a cobrar al cliente de una forma que permite ver el posicionamiento comercial del servicio: 4,99 dólares por entrega, 2,99 dólares para miembros Prime y coste cero en pedidos de al menos 50 dólares. Reuters confirma esas tarifas y señala que cada centro puede cubrir varias localidades dentro de un radio aproximado de 7,5 millas.
Ese precio no equivale al coste real de la operación. En 2022, estimaciones basadas en documentación interna situaban el coste de una entrega de Prime Air en unos 484 dólares, con una proyección de bajarlo a 63 dólares en 2025. TechCrunch recogió esas cifras en 2024. No existe una actualización pública que permita afirmar que Amazon haya alcanzado aquel objetivo.
Una referencia sectorial ayuda a medir la distancia entre piloto y negocio. McKinsey calculó un coste operativo directo cercano a 13,50 dólares por entrega cuando la supervisión humana sigue teniendo un peso elevado. Si un operador pudiera gestionar simultáneamente hasta 20 drones, el cálculo bajaba a entre 1,50 y 2 dólares. El factor decisivo es repartir mano de obra, supervisión, mantenimiento e infraestructura entre muchos más vuelos.
Ahí aparece la lógica económica del millón de envíos. Un dron lleva un solo paquete, mientras una furgoneta puede repartir decenas en una ruta. La ventaja aérea crece cuando el pedido es ligero, urgente, parte de una instalación cercana y evita un trayecto terrestre poco eficiente. Se reduce cuando hay suficiente densidad para agrupar muchas entregas en un mismo vehículo.
La nueva escala de Prime Air depende de la red de Amazon

El MK30 puede transportar paquetes de hasta 2,27 kilos y operar dentro de un radio de unos 12 kilómetros. Amazon ha ampliado además el catálogo elegible e integra progresivamente los drones en instalaciones que también abastecen entregas rápidas convencionales. Ese cambio altera el cálculo: Prime Air puede compartir inventario, clasificación y parte de la infraestructura con la red de última milla.
La compañía llevaba tiempo preparando ese movimiento. En 2023 anunció que los drones empezarían a salir de algunos centros Same-Day Delivery, junto a furgonetas y otros vehículos, para ampliar surtido y evitar que cada operación aérea necesitara una estructura logística separada.
Esa integración llega cuando Amazon ya ha convertido la velocidad en una variable central de su red. La empresa asegura haber superado los 500 millones de unidades entregadas el mismo día en Estados Unidos durante 2026 y opera más de 85 centros especializados. Andy Jassy ha situado Prime Air junto a Amazon Now y la entrega en el mismo día como vías paralelas para reducir tiempos, con la aspiración de atender a comunidades que sumen 30 millones de clientes y alcanzar 500 millones de paquetes anuales con drones al final de la década.
El dron compite también contra la mejora terrestre de Amazon. Una entrega de 30 minutos aporta menos valor diferencial si una red urbana puede llevar miles de productos en 20 minutos desde un microcentro o entregar millones de referencias en pocas horas. Prime Air encaja mejor en zonas suburbanas, donde la distancia por carretera penaliza más y existe espacio para una zona de descarga despejada.
La regulación abre espacio a una operación más amplia
Uno de los cambios decisivos ocurrió en 2024, cuando la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos autorizó a Amazon a operar más allá de la línea visual del piloto. Mantener contacto visual con el dron limitaba el radio y obligaba a una supervisión difícil de escalar. Amazon ya disponía desde 2020 de un certificado de operador aéreo y la autorización BVLOS permitió ampliar operaciones usando sistemas de detección y evasión embarcados.
El MK30 fue diseñado para aprovechar ese marco. Amazon afirma que duplica el alcance de generaciones anteriores y reduce a la mitad el ruido percibido, además de poder volar con lluvia ligera. También incorpora navegación y detección de obstáculos mediante cámaras y sensores.
La autorización federal no elimina la fricción local. Reuters señala que Amazon todavía necesita aprobaciones en las comunidades donde quiere instalar el servicio, con audiencias en las que aparecen objeciones sobre ruido, privacidad y seguridad. En Richardson, Texas, las quejas llevaron a Amazon a ajustar alturas medias de vuelo y rutas para concentrarlas más sobre zonas comerciales.
La seguridad sigue teniendo además un coste operativo. Dos drones chocaron con una grúa en Arizona en octubre de 2025, un incidente que continúa bajo investigación, según Reuters. CNBC también ha informado de investigaciones posteriores por otros sucesos en Texas y Reino Unido. Cada fallo afecta a procedimientos, disponibilidad de flota y aceptación vecinal. Escalar de once instalaciones a centenares de localidades multiplica esa exposición.
Wing y Zipline ya han cruzado el umbral del millón
Amazon tampoco llega primero. Alphabet Wing superó el millón de entregas comerciales a comienzos de 2026 y opera mediante alianzas con Walmart y DoorDash. Zipline ha superado los dos millones de entregas y acaba de pactar con Uber una expansión que aspira a alcanzar un millón de repartos diarios en 2029.
La comparación obliga a mirar más allá del número de ciudades. La métrica relevante será cuántas entregas genera cada nodo, cuántos drones puede supervisar una persona, qué porcentaje de pedidos cumple las restricciones de peso y radio y cuánto tiempo permanece la flota parada por clima, mantenimiento o falta de demanda.
Para Amazon, el millón de envíos de 2026 puede aportar una base suficiente para medir esas variables a escala comercial. Llegar a casi 500 localidades elevará la presión. Prime Air tendrá que convivir con furgonetas, centros Same-Day y Amazon Now y justificar por qué un pedido concreto debe volar en lugar de viajar por tierra. Si la automatización reduce de forma sostenida el coste por vuelo, el dron puede encontrar un espacio rentable en entregas urgentes y ligeras. Si la densidad no aparece, la expansión convertirá la velocidad en un servicio caro que la propia red terrestre de Amazon ya está aprendiendo a ofrecer.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
