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LG Electronics ha iniciado la producción en serie de una solución telemática basada en 5G R16 para un fabricante europeo de vehículos de alta gama. Es el primer despliegue de esta tecnología de automoción de la compañía en Europa y traslada a escala industrial una arquitectura que reúne el módulo de comunicaciones y hasta 12 antenas en una sola unidad. LG no ha identificado al cliente ni ha precisado qué modelos incorporarán el sistema, dos datos relevantes para calibrar el alcance inicial del contrato.
La operación refuerza la posición del grupo surcoreano como proveedor de infraestructura para vehículos definidos por software, un mercado donde la conectividad condiciona cada vez más el diseño electrónico del automóvil. La solución se apoya en la Automotive Telematics Platform (ATP) de LG, desarrollada durante más de una década, y combina hardware modular con un núcleo de software reutilizable entre diferentes chipsets y plataformas.
La conectividad empieza a cambiar la arquitectura física del vehículo
La multiplicación de servicios conectados ha convertido la distribución de antenas en una decisión de ingeniería con consecuencias sobre el espacio, el montaje y el peso. Los sistemas convencionales suelen separar la unidad de control telemático de la antena exterior. Esa estructura se vuelve más compleja cuando el vehículo debe alojar conexiones 5G, navegación por satélite multifrecuencia, Wi-Fi y comunicaciones Vehicle-to-Everything (V2X).
El 5G necesita varias antenas para mantener la cobertura y la velocidad, según explica LG, mientras que las carcasas exteriores habituales tienen una capacidad física limitada. Los fabricantes recurren entonces a antenas adicionales distribuidas por distintas zonas, conectadas mediante cableado de radiofrecuencia. El resultado es una mayor cantidad de componentes y operaciones de montaje, además de más peso y costes de fabricación.
La propuesta de LG concentra hasta 12 antenas junto al módulo de comunicaciones. Con esta disposición, la empresa pretende reducir las conexiones de radiofrecuencia y limitar el número de elementos exteriores sin penalizar el rendimiento. La compañía no aporta cifras sobre el ahorro de peso, la reducción de costes o la cantidad de cable eliminada, por lo que el efecto industrial dependerá de la configuración elegida por cada fabricante y de su arquitectura de vehículo.
La reducción de componentes puede tener especial importancia en los vehículos eléctricos. Cada incremento de peso afecta a la eficiencia general y la autonomía, mientras que una arquitectura más sencilla facilita el ensamblaje y libera espacio para otros sistemas. La integración también ofrece margen para conservar la estética exterior, al disminuir la necesidad de repartir antenas visibles o módulos separados por la carrocería.
Un diseño modular para nuevos modelos y plataformas existentes
La unidad se ha diseñado con placas de telemática y antenas que pueden instalarse juntas o separadas. Esta modularidad permite adaptar el sistema tanto a vehículos en desarrollo como a modelos cuya arquitectura ya está definida. Para el fabricante, esa flexibilidad puede evitar un rediseño completo cuando las limitaciones de espacio, la ubicación de otros componentes o los requisitos de conectividad varían entre gamas.
La integración física exige además coordinar antenas, componentes metálicos, estructura interna y disipación térmica. Una distribución inadecuada puede provocar interferencias o dificultar la gestión del calor, especialmente bajo temperaturas elevadas. LG afirma que ha probado la transmisión y recepción de datos en vehículos reales en condiciones térmicas extremas, aunque no detalla la metodología, los rangos de temperatura ni los resultados medidos.
Ese trabajo combina capacidades procedentes de distintas áreas del grupo, desde el diseño mecánico hasta las comunicaciones móviles. Para LG, llevar la solución a producción supone superar la fase de desarrollo y entrar en los procesos de suministro, validación y fabricación asociados a un constructor europeo. La identidad reservada del cliente impide conocer por ahora si el despliegue se limitará a una plataforma concreta o se extenderá a varias líneas de vehículos.
Un núcleo de software común reduce la dependencia del chipset
La otra pieza de la solución es ATP, la plataforma sobre la que LG articula el software telemático. Su diseño utiliza un núcleo común que requiere adaptaciones limitadas en función del chipset. Esto permite reutilizar una parte sustancial del código cuando cambia el proveedor de procesadores o el fabricante aplica la tecnología a otra plataforma.
La reutilización puede acortar los ciclos de desarrollo y reducir la fragmentación entre regiones y modelos. También ofrece una vía para diversificar proveedores de microchips, una cuestión operativa relevante para una industria expuesta a interrupciones en el suministro de semiconductores. La independencia no es absoluta, ya que cada chipset sigue requiriendo ajustes, validaciones y certificaciones, pero el núcleo compartido disminuye el trabajo necesario para cada variante.
Esta combinación de modularidad física y continuidad de software encaja con la evolución hacia el vehículo definido por software (SDV). En este modelo, la conectividad deja de ser un servicio accesorio y pasa a sostener actualizaciones remotas, intercambio de datos con otros vehículos e infraestructuras y funciones avanzadas de conducción. El ancho de banda y la baja latencia de la red son parte de esa base, junto con la capacidad del automóvil para gestionar el software durante toda su vida útil.
«Nuestra solución telemática inteligente va más allá de la integración física: redefine la arquitectura de las comunicaciones en el automóvil», afirma Eun Seok-hyun, presidente de LG Vehicle Solution Company, al describir el alcance del sistema. El directivo añade: «Nuestro sólido liderazgo y nuestra experiencia en tecnologías de comunicación y software son el mejor aval de LG para seguir desarrollando soluciones telemáticas integradas que impulsen la movilidad global en la era de los SDV».
De proveedor de componentes a socio de plataformas conectadas
El suministro europeo amplía el papel de LG dentro de la cadena de valor del automóvil. La compañía deja de entregar únicamente una pieza de conectividad aislada para participar en una capa que relaciona antenas, comunicaciones, procesadores y software. Esa posición puede darle continuidad en futuras evoluciones del vehículo, ya que cambiar el sistema telemático afecta a múltiples componentes y requiere nuevos procesos de integración y validación.
Para el fabricante cliente, la consecuencia operativa será comprobar si la arquitectura integrada mantiene el rendimiento prometido al pasar por diferentes carrocerías, mercados y condiciones de uso. Para LG, el contrato abre una referencia industrial en Europa con la que demostrar que ATP puede reutilizarse entre chipsets sin elevar la complejidad. La escala que alcance después dependerá de su incorporación a más modelos y de que las reducciones de cableado, peso y tiempos de desarrollo puedan medirse dentro de los programas reales de producción.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
