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T-Systems reduce a 1,35 el PUE de su centro de Cerdanyola

T-Systems reduce a 1,35 el PUE de su centro de Cerdanyola

  • La instalación rebaja también su consumo relativo de agua tras modificar la refrigeración e incorporar 305 paneles solares, mientras la UE prepara requisitos de eficiencia para los centros de datos.
T-Systems reduce a 1,35 el PUE de su centro de Cerdanyola

T-Systems ha anunciado que su principal centro de datos en España, situado en Cerdanyola del Vallès, ha reducido su índice de eficiencia energética hasta un PUE de 1,35 durante 2026. La empresa atribuye el resultado a cambios en la refrigeración y a la incorporación de generación solar, y también informa de un descenso del consumo relativo de agua. La mejora llega mientras el crecimiento del cloud y la inteligencia artificial eleva las necesidades de capacidad y la Unión Europea refuerza el control sobre el impacto operativo de estas infraestructuras.

El PUE relaciona toda la electricidad consumida por un centro de datos con la energía que llega directamente a sus equipos informáticos. Un valor de 1,35 indica que, por cada unidad destinada al procesamiento, almacenamiento y comunicaciones, la instalación emplea otras 0,35 unidades en refrigeración, distribución eléctrica y servicios auxiliares. Cuanto más se aproxima el indicador a 1, menor es ese consumo adicional.

Según la compañía, el registro de Cerdanyola queda ligeramente por debajo de la media española de 1,36 y con mayor distancia respecto a la referencia europea de 1,58 que maneja. La diferencia de una centésima frente al promedio nacional es limitada, pero adquiere relevancia operativa en instalaciones que trabajan de forma continua y concentran una elevada demanda eléctrica. La empresa señala que los cálculos de PUE y consumo de agua se han realizado conforme a normas ISO del sector.

La refrigeración concentra buena parte de la mejora

La intervención ha incidido en uno de los principales consumos auxiliares de cualquier centro de datos: la evacuación del calor generado por los servidores. T-Systems ha ajustado la temperatura de consigna y utiliza refrigeración mediante evaporación de agua para reducir la demanda eléctrica y mejorar el rendimiento de los enfriadores, especialmente durante los periodos de temperaturas elevadas.

La refrigeración evaporativa puede reducir el uso de electricidad, aunque obliga a vigilar de forma paralela el agua empleada. Por eso la lectura del PUE se complementa con el WUE, que relaciona el consumo de agua con la energía utilizada por la infraestructura. En Cerdanyola, este indicador ha pasado de una media de 0,0430 litros por kilovatio hora en 2025 a 0,0143 L/kWh en 2026, una reducción aproximada del 67%.

T-Systems compara ese último dato con una media española cercana a 0,84 L/kWh. La distancia entre ambas cifras exige considerar que las comparaciones entre instalaciones pueden verse afectadas por el clima, la carga tecnológica, los límites empleados en la medición y el tipo de refrigeración. La compañía no ha comunicado el consumo absoluto de electricidad y agua ni la capacidad informática utilizada durante ambos ejercicios, por lo que los indicadores permiten evaluar la eficiencia relativa, pero no determinar si la huella total de la instalación ha disminuido.

«La digitalización es hoy uno de los grandes motores de la economía, la innovación y el desarrollo social, pero también implica una responsabilidad: gestionar de forma eficiente el consumo energético que conlleva. En T-Systems trabajamos para que nuestras infraestructuras crezcan sin renunciar a la sostenibilidad, y esta mejora en el PUE de nuestro data center es un paso más en ese compromiso con una digitalización más eficiente en España», ha afirmado David Mañas, VP de Cloud y Ciberseguridad de T-Systems.

Generación solar para contener la energía tomada de la red

La instalación cuenta además con 305 paneles solares, cuya producción estimada alcanza los 244.000 kWh al año. Esta generación puede reducir la electricidad adquirida de la red y las emisiones asociadas a la operación, aunque T-Systems no precisa qué porcentaje representa sobre el consumo total del centro. Su contribución dependerá también de la coincidencia entre las horas de producción fotovoltaica y la demanda de una infraestructura que funciona permanentemente.

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La mejora de los ratios cobra importancia a medida que las empresas trasladan más aplicaciones a la nube e incorporan cargas de inteligencia artificial, generalmente intensivas en capacidad de cálculo. Para los operadores, reducir la energía dedicada a tareas auxiliares libera margen eléctrico para instalar más servidores dentro de los límites de potencia existentes y contiene parte del coste de ampliar capacidad. Para los clientes empresariales, estos indicadores también empiezan a influir en la selección de proveedores y en el cálculo de las emisiones vinculadas a los servicios digitales contratados.

De la medición voluntaria a la supervisión europea

El PUE y el WUE han dejado de ser únicamente referencias técnicas utilizadas por los operadores. El Reglamento Delegado (UE) 2024/1364 establece metodologías comunes para calcular ambos indicadores y articula la comunicación anual de datos de sostenibilidad para los centros incluidos en su ámbito. El objetivo es disponer de información comparable sobre energía, agua, temperatura, capacidad y aprovechamiento de calor residual.

La regulación puede avanzar un paso más. La Comisión Europea estudia posibles estándares mínimos de rendimiento para centros de datos a partir de la información recopilada mediante las obligaciones aplicables a instalaciones con una demanda de potencia de al menos 500 kW. Si esas referencias acaban convirtiéndose en requisitos, la eficiencia dejará de funcionar solo como elemento comercial y condicionará el diseño, la ampliación y la continuidad de determinadas instalaciones.

T-Systems está adherida desde 2023 al Climate Neutral Data Centre Pact, cuyo registro público identifica a la compañía como miembro certificado, y el centro de Cerdanyola participa desde 2024 en el Código de Conducta europeo para centros de datos en materia de eficiencia energética. La combinación de métricas normalizadas, refrigeración optimizada y seguimiento regulatorio convierte estos resultados en una variable operativa: ampliar capacidad para cloud e IA dependerá cada vez más de cuánta computación pueda obtenerse con cada kilovatio y cada litro de agua disponible.

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