Los datos urbanos empiezan a ocupar un lugar más concreto en el debate sobre la vivienda. Frente a problemas estructurales como la disponibilidad de suelo, los tiempos de tramitación o la financiación, administraciones y empresas tecnológicas plantean utilizar información municipal, gemelos digitales e inteligencia artificial para anticipar decisiones urbanísticas y reducir parte de la incertidumbre asociada al desarrollo de nuevas viviendas.
Esa aproximación ha centrado el foro «Ciudades y territorios inteligentes y competitivos», celebrado en Santander dentro del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC. La edición de 2026 se desarrolla entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre y reúne a administraciones, empresas y representantes del sector tecnológico.
El planteamiento traslada parte de la conversación sobre las ciudades inteligentes desde la digitalización de servicios hacia ámbitos con efectos directos sobre la actividad económica y la calidad de vida. En vivienda, la tecnología puede ayudar a estudiar dónde construir, qué impacto tendrá un desarrollo, cómo gestionar el suelo disponible o qué información necesitan administraciones y promotores antes de ejecutar una actuación. El margen de mejora depende, sin embargo, de que los datos puedan compartirse y utilizarse con suficiente calidad y de que los procedimientos administrativos permitan convertir ese conocimiento en decisiones.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, situó a los ayuntamientos en el centro de esa relación entre capacidad tecnológica y aplicación práctica. «Los ayuntamientos la tienen que implantar y los ciudadanos que la tienen que disfrutar. Esa labor de bisagra a veces es difícil, porque la agilidad con la que las empresas privadas desarrollan y ejecutan no siempre encaja con los tiempos de las administraciones», afirmó durante la apertura del foro.
Málaga prueba la planificación antes de construir
Uno de los ejemplos expuestos durante la jornada fue el uso de gemelos digitales en Málaga para estudiar futuros desarrollos residenciales. Su alcalde, Francisco de la Torre, explicó que estas representaciones digitales permiten incorporar variables del territorio y anticipar problemas antes de que las actuaciones lleguen a la fase de ejecución.
«Málaga proyecta 8.900 viviendas de nueva construcción (…) Identificamos zonas inundables y críticas en el terreno para anticipar el impacto de cada desarrollo. De esta forma, podemos simular, predecir y decidir antes de ejecutar, reduciendo los riesgos de una planificación urbanística cada vez más compleja», señaló.
La cifra de 8.900 viviendas procede del Plan Municipal de Vivienda y Suelo de Málaga, que calcula esa necesidad para su periodo de planificación. El documento distribuye la previsión entre 4.100 viviendas protegidas y 4.800 libres y contempla, además, otras actuaciones vinculadas a ayudas al alquiler.
El valor del gemelo digital, bajo este planteamiento, está en incorporar capacidad de simulación a decisiones que tradicionalmente se han apoyado en documentación y análisis fragmentados. Variables relacionadas con el terreno, infraestructuras, servicios o riesgos pueden estudiarse antes de aprobar o ejecutar un desarrollo. Esto no incrementa directamente el número de viviendas disponibles, pero puede reducir errores de planificación, mejorar la coordinación entre áreas municipales y hacer visibles condicionantes que encarecerían o retrasarían posteriormente un proyecto.
El debate celebrado en Santander también señaló límites fuera del terreno tecnológico. Los participantes situaron entre los principales obstáculos la disponibilidad de suelo, la duración de los procedimientos administrativos y las dificultades para financiar determinadas promociones. Desde el sector privado se añadió la necesidad de diseñar edificios con capacidad de conexión y monitorización desde su origen, de manera que puedan generar información aprovechable durante su funcionamiento y relacionarse con otros sistemas urbanos.
La cuestión coincide con un momento de aumento de la actividad constructora. En el primer trimestre de 2026 se terminaron 5.215 viviendas protegidas en España, un 74,9% más que un año antes y la cifra más alta para un primer trimestre en 14 años, de acuerdo con los últimos datos difundidos por el Gobierno. El avance de la construcción, sin embargo, no elimina la relevancia de los plazos de urbanización, la disponibilidad de suelo finalista o la capacidad administrativa para tramitar nuevos desarrollos.
De almacenar información a utilizarla como activo
La segunda parte del foro amplió el foco desde la planificación de vivienda hacia la economía del dato municipal. Representantes de Santander, Red.es, la Comunidad Valenciana y UNE analizaron hasta qué punto la información que generan las administraciones puede convertirse en un recurso reutilizable por empresas, autónomos y servicios públicos.
La disponibilidad de información es solo una parte del problema. Para que diferentes conjuntos de datos puedan combinarse es necesario establecer criterios de interoperabilidad, calidad, seguridad y gobernanza. En esa capa adquieren relevancia los estándares técnicos, especialmente cuando intervienen administraciones distintas o cuando la información debe ser utilizada posteriormente por empresas.
El turismo apareció como uno de los sectores donde esa relación está más avanzada. El cruce de información sobre movilidad, ocupación, actividad económica o utilización de servicios puede ayudar a adaptar recursos públicos y generar productos empresariales, pero también obliga a establecer reglas sobre quién puede acceder a los datos, en qué condiciones y con qué garantías.
Natalia Ross, exvicepresidenta asesora de innovación de la Administración Obama y asesora de comercio del Gobierno estadounidense, incorporó al debate la perspectiva de las pequeñas compañías tecnológicas. Su intervención se centró en reducir obstáculos regulatorios y fiscales durante las primeras fases de las startups y en utilizar la contratación pública como vía de entrada para proveedores de menor tamaño.
La dificultad está en pasar de infraestructuras y proyectos públicos de datos a casos de uso que produzcan un retorno identificable. Para una pyme, el valor no reside en que una administración disponga de grandes volúmenes de información, sino en poder acceder a conjuntos utilizables que permitan desarrollar un servicio, reducir costes, prever demanda o tomar decisiones con mayor precisión.
Inteligencia artificial para localizar innovación y agilizar suelo
La inteligencia artificial también apareció vinculada a dos tareas distintas. Inetum presentó un «Mapa de innovación digital: IA agéntica evidencial», destinado a rastrear fuentes públicas y privadas e identificar organizaciones con actividad innovadora en sectores o territorios determinados. Antonio Carmona, Head of Associations & Third Party Entities Network de la compañía, explicó que la herramienta se ha aplicado a vivienda y urbanismo en Santander y Málaga.
El objetivo descrito es acortar análisis que tradicionalmente requieren consultas a expertos y recopilaciones manuales. «Ayudar a tomar decisiones, y resolver, en cuestión de días, lo que antes podía suponer meses de trabajo para una administración pública», resumió Carmona.
Una segunda línea afecta directamente a la gestión urbanística. Adolfo Borrero, presidente de la Comisión de Smart Cities de AMETIC, anunció la creación de un Grupo de Trabajo de Urbanismo y Vivienda y planteó desarrollar mediante colaboración público-privada una plataforma interadministrativa para gestionar suelo finalista.
La propuesta pretende utilizar inteligencia artificial para reducir tiempos de tramitación, un objetivo especialmente relevante en procesos donde intervienen diferentes organismos y existe documentación distribuida entre múltiples sistemas. Su alcance dependerá de cuestiones menos visibles que el propio modelo de IA: acceso a los expedientes, estandarización de la información, interoperabilidad entre administraciones, seguridad jurídica y definición de responsabilidades sobre las decisiones.
Ahí se concentra una de las consecuencias empresariales del debate abierto en Santander. El mercado potencial alrededor de las ciudades inteligentes está desplazándose desde proyectos tecnológicos aislados hacia infraestructuras de datos conectadas con procedimientos administrativos y decisiones económicas. En vivienda, su impacto será medible cuando esa tecnología permita acortar trámites, identificar antes suelo viable o reducir riesgos de planificación. La disponibilidad del dato es el punto de partida; su integración en los procesos que determinan cuándo y dónde puede construirse es la parte que condicionará su efecto real.
