Estás leyendo
Orange amplía el piloto de MentorIA, su IA educativa basada en preguntas

Orange amplía el piloto de MentorIA, su IA educativa basada en preguntas

  • La segunda fase incorporará nuevos colegios para evaluar un asistente que guía al alumnado de secundaria mediante preguntas y mantiene al docente al frente del aprendizaje.
Inteligencia artificial en las aulas

Orange España ha comenzado a incorporar nuevos colegios al piloto de MentorIA, un asistente educativo que evita proporcionar soluciones directas y guía al alumnado mediante preguntas, pistas y desafíos cognitivos. La segunda fase permitirá evaluar si este diseño, basado en el método socrático y bajo supervisión docente, puede integrar la inteligencia artificial en secundaria sin convertirla en un atajo para completar las tareas.

La ampliación llega después de una primera prueba en tres colegios de la Comunidad de Madrid. Orange asegura que la experiencia recibió una valoración positiva, pero no aporta métricas, metodología ni resultados con los que medir su efecto sobre el aprendizaje. La siguiente etapa servirá precisamente para continuar evaluando su impacto pedagógico antes de una posible extensión a más asignaturas y centros.

El alcance actual es todavía acotado. La herramienta está disponible para estudiantes de 4º de ESO en Historia y Biología, aunque la plataforma ha sido diseñada para usuarios de entre 14 y 18 años. Su planteamiento traslada al aula un modelo de inteligencia artificial deliberadamente limitado: en vez de resolver una consulta, intenta que el estudiante avance construyendo su propia respuesta.

Una IA diseñada para devolver preguntas

La diferencia principal frente a los asistentes generativos de propósito general está en el tipo de interacción. Si un alumno pregunta, por ejemplo, qué ocurriría si desaparecieran las abejas, MentorIA puede conducir la conversación hacia el papel de estos insectos en la reproducción de las plantas. La secuencia pretende activar conocimientos previos, detectar lagunas y sostener el razonamiento antes de llegar a una conclusión.

Ese funcionamiento responde al riesgo de que el acceso inmediato a respuestas reduzca parte del esfuerzo intelectual asociado a buscar información, relacionar conceptos y justificar una posición. Orange presenta MentorIA como una forma de abordar esa tensión desde el propio diseño del producto. La herramienta sigue utilizando respuestas generadas por inteligencia artificial y, por tanto, puede cometer errores, una limitación que la interfaz comunica expresamente al alumnado.

El sistema incorpora un motor de personalización que ajusta el tono, la dificultad y el ritmo de la conversación según la edad y el comportamiento del usuario. La adaptación persigue que las pistas no sean idénticas para todos y que el intercambio se corresponda con el nivel observado durante la sesión. Esto no elimina la necesidad de revisar las respuestas ni convierte al asistente en una fuente autónoma de conocimiento.

Ana Torres, directora de Impacto Social en Orange España, vincula el proyecto con una aplicación pedagógica y responsable de esta tecnología: «Queremos impulsar una inteligencia artificial que contribuya al aprendizaje y al desarrollo de capacidades fundamentales como el análisis, la reflexión y el pensamiento crítico. MentorIA demuestra que la tecnología puede ser una aliada de la educación cuando se diseña con criterios pedagógicos, éticos y de responsabilidad».

El profesor conserva el control del proceso

La propuesta depende de que el profesorado incorpore la plataforma a su programación académica y establezca los objetivos de uso. Los docentes pueden crear aulas virtuales, personalizar contenidos y seguir el progreso de los estudiantes. También revisan las interacciones y valoran la calidad del razonamiento desarrollado, de modo que la actividad generada dentro del sistema queda vinculada al trabajo pedagógico del aula.

El profesor no puede intervenir directamente en el chat mientras el alumno conversa con el asistente, pero sí acceder después a ese intercambio para realizar el seguimiento. La plataforma registra y organiza posibles incidencias con información sobre cuándo y dónde se producen, qué ha ocurrido y quién ha participado. Corresponde al docente revisar cada caso y determinar si requiere alguna actuación.

Esta distribución de funciones es relevante porque evita presentar la IA como sustituta de la evaluación profesional. MentorIA estructura una conversación y recopila información sobre el uso, mientras el profesor conserva la responsabilidad sobre los contenidos, la interpretación del progreso y la adecuación de la herramienta a los objetivos curriculares. La propia interfaz advierte de que sus resultados no reemplazan la orientación docente.

Te puede interesar
Inteligencia artificial - La Ecuación Digital

Para los centros, el modelo implica algo más que habilitar un chatbot. Su implantación exige que el profesorado contextualice las actividades, examine las conversaciones y utilice los datos de progreso dentro de una estrategia educativa definida. La utilidad del sistema dependerá, por tanto, tanto del comportamiento del asistente como del tiempo, los criterios y la preparación disponibles para integrarlo en clase.

Un entorno cerrado para un uso con menores

MentorIA fue ideada por HUMANSDID y desarrollada por BQ específicamente para el ámbito educativo. Según Orange, funciona en un entorno cerrado, privado y adaptado al currículo escolar, y cumple la normativa de protección de datos. El acceso está planteado para instituciones educativas públicas y privadas, con usos dentro y fuera del aula siempre vinculados a docentes y estudiantes.

El carácter cerrado trata de reducir algunos de los problemas que plantea el acceso de menores a herramientas generalistas, al delimitar contenidos, participantes y mecanismos de supervisión. Aun así, el control técnico no resuelve por sí mismo la calidad pedagógica. La posibilidad de que la IA genere errores y la necesidad de interpretar cada conversación mantienen la validación humana como una parte estructural del servicio.

La segunda fase tendrá que aportar evidencias más concretas sobre cuestiones que la prueba inicial todavía no permite valorar públicamente: cómo evoluciona el razonamiento de los alumnos, qué carga de seguimiento añade a los profesores y en qué actividades resulta más útil. Orange se encuentra captando centros para ampliar la muestra, pero no ha detallado cuántos se incorporarán ni durante cuánto tiempo se desarrollará esta etapa.

Para el sector educativo, el interés de la iniciativa reside en probar una alternativa a los asistentes centrados en producir resultados terminados. Si el piloto progresa, su despliegue a otras materias y colegios estará condicionado por la capacidad de mantener el razonamiento guiado, ofrecer controles manejables para el profesorado y convertir las interacciones registradas en información útil para la enseñanza, sin desplazar la evaluación y la responsabilidad fuera del aula.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad