Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
Alphabet cerró su peor sesión bursátil desde su salida a bolsa después de que sus resultados del tercer trimestre dejaran una señal que empieza a pesar más que el crecimiento de su negocio de inteligencia artificial: el coste de financiarlo. Las acciones de la matriz de Google cayeron cerca de un 13% el jueves, después de haber retrocedido alrededor de un 10% en las operaciones posteriores a la publicación de las cuentas, y borraron alrededor de 500.000 millones de dólares de capitalización.
La reacción llegó pese a que los ingresos aumentaron un 25% interanual, hasta 127.577 millones de dólares. El problema estuvo en la combinación de unas cifras inferiores a las expectativas en varios negocios, un segundo trimestre consecutivo con flujo de caja libre negativo y la confirmación de que el gasto de capital seguirá creciendo. Alphabet mantiene para 2026 una previsión de capex de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares y ya anticipa un incremento «significativo» en 2027, aunque todavía no ha cuantificado ese aumento.
En el tercer trimestre, la compañía generó 42.290 millones de dólares de caja procedente de sus operaciones, pero destinó 51.355 millones a compras de propiedad y equipamiento. El resultado fue un flujo de caja libre negativo de 9.065 millones, frente al déficit de 5.855 millones registrado en el segundo trimestre. La inversión acumulada en propiedad y equipos durante los nueve primeros meses del año alcanzó los 131.953 millones de dólares.
El crecimiento de Search ya no sigue el ritmo de las consultas
Una parte relevante de la preocupación del mercado procede del negocio que durante años ha financiado la expansión de Google. Los ingresos de Google Search y otros servicios aumentaron un 12%, hasta 63.350 millones de dólares, pero quedaron por debajo de las previsiones de Wall Street. El crecimiento se ha moderado durante el año, desde el 19% del primer trimestre y el 17% del segundo hasta el 12% del tercero.
La evolución contrasta con el uso del buscador. Alphabet asegura que la tasa de crecimiento interanual de las consultas es la mayor de los últimos cinco años y atribuye parte de ese impulso a sus nuevas experiencias basadas en inteligencia artificial. La divergencia entre consultas e ingresos introduce una cuestión económica más relevante que el volumen de uso: cuánto dinero puede obtener Google de cada nueva interacción con AI Mode.
La propia compañía reconoció durante la presentación de resultados que el fuerte crecimiento de las consultas realizadas mediante AI Mode tuvo impacto debido a su «menor monetización». Google está extendiendo los anuncios de AI Mode a mercados internacionales y ampliando las pruebas publicitarias dentro de AI Overviews, mientras sostiene que muchas de esas consultas son adicionales a las búsquedas tradicionales y pueden abrir nuevas oportunidades comerciales.
El cambio es especialmente relevante porque Alphabet está introduciendo experiencias cada vez más complejas en Search. Las consultas de AI Mode son, de media, tres veces más largas que las búsquedas tradicionales y una de cada cinco incorpora voz, imágenes o documentos. El objetivo comercial pasa ahora por adaptar a esas interacciones un sistema publicitario construido durante décadas alrededor de páginas de resultados y enlaces patrocinados.
Google Cloud crece un 103%, pero necesita más capacidad
La otra cara de la inversión en IA aparece en Google Cloud. El negocio duplicó con creces sus ingresos, hasta 30.709 millones de dólares, un crecimiento interanual del 103%. Su beneficio operativo pasó de 3.594 millones a 11.121 millones de dólares y el margen operativo alcanzó el 36,2%.
La demanda de infraestructura de inteligencia artificial, servicios empresariales y sistemas TPU está impulsando esa expansión. La cartera de contratos pendientes de reconocer como ingresos de Google Cloud alcanzó unos 561.000 millones de dólares, y Alphabet espera convertir algo más del 55% de ese importe en ingresos durante los próximos 24 meses.
Esa demanda, sin embargo, supera por ahora parte de la capacidad disponible. Google comenzó a utilizar capacidad informática de terceros al final del trimestre y prevé incrementar ese recurso durante el cuarto trimestre. La directora financiera de Alphabet, Anat Ashkenazi, advirtió de que esa solución tendrá un impacto negativo sobre los márgenes de Cloud a corto plazo.
El negocio de TPU también altera el ciclo financiero habitual. Alphabet firma contratos con clientes que primero entran en su cartera de pedidos y después debe fabricar los sistemas, acumulando inventario antes de poder entregarlos y facturarlos. «Se ve salir el efectivo y estamos construyendo la base de inventario», explicó Ashkenazi. Buena parte de los ingresos asociados llegará posteriormente, con una aceleración prevista durante 2027.
Ese desfase ayuda a explicar por qué una división que está creciendo por encima del 100% puede coexistir con un deterioro del flujo de caja libre consolidado.
Más infraestructura, deuda y compromisos a largo plazo
El esfuerzo financiero va más allá de los 51.355 millones de dólares invertidos durante el trimestre. Alphabet emitió deuda sénior por 28.700 millones de dólares en el periodo y terminó septiembre con 125.102 millones de deuda a largo plazo, frente a 46.547 millones al cierre de 2025. Al mismo tiempo, conserva una posición de liquidez considerable: efectivo, equivalentes y valores negociables sumaban 265.098 millones de dólares.
La dimensión de los compromisos futuros también ha aumentado. La documentación trimestral presentada por Alphabet recoge 924.400 millones de dólares en compromisos materiales de compra, fundamentalmente relacionados con infraestructura técnica, inventario, energía y otros contratos, además de 130.500 millones en pagos futuros por arrendamientos todavía no iniciados y 21.900 millones en compromisos de financiación de inversiones. A ellos se añaden 98.500 millones de compromisos contingentes sujetos a determinadas condiciones.
Las cifras reflejan hasta qué punto la carrera por disponer de capacidad informática, centros de datos, redes, energía y chips está convirtiendo a Alphabet en una compañía mucho más intensiva en capital.
El descenso del beneficio neto, hasta 26.170 millones de dólares atribuibles a los accionistas ordinarios frente a 34.979 millones un año antes, tampoco procede únicamente del gasto en infraestructura. Los resultados estuvieron afectados por una pérdida de 8.664 millones en valores de renta variable, frente a las importantes ganancias registradas en estas inversiones un año antes. El beneficio operativo, de hecho, aumentó un 30%, hasta 40.576 millones.
Gemini continúa mostrando señales de adopción. La aplicación ha alcanzado los 1.000 millones de usuarios y las API de modelos propios de Google procesan cerca de 32.000 millones de tokens por minuto, más de cuatro veces el volumen de hace un año.
El desafío financiero se concentra ahora en convertir esa escala en ingresos suficientemente rápidos para absorber la infraestructura que la hace posible. Alphabet cuenta con crecimiento en Cloud, una elevada cartera contratada y un negocio publicitario que sigue expandiéndose, pero también con dos trimestres de flujo de caja libre negativo y una Search donde el aumento de uso impulsado por IA todavía genera menos ingresos que las modalidades tradicionales.
Para clientes empresariales, la expansión está aumentando la oferta futura de capacidad, modelos y sistemas TPU. Para Alphabet, cada nueva instalación y cada contrato de suministro elevan el importe que debe financiar antes de recibir esos ingresos. El rendimiento económico de esa infraestructura y la velocidad con la que Google consiga monetizar AI Mode serán, por tanto, dos de las variables que determinarán cuánto puede seguir creciendo el gasto de capital sin mantener la presión actual sobre la caja.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
