Confluent ha planteado el uso de infraestructuras de datos en tiempo real como una pieza operativa de la transición energética, tras un verano en el que el calor y la sequía obligaron a reforzar la coordinación entre generación y demanda en Europa. La propuesta llega cuando las redes deben integrar más renovables y activos distribuidos sin perder estabilidad ante variaciones meteorológicas que pueden alterar el sistema en cuestión de minutos.
La situación europea ha sido exigente, aunque no se ha traducido en una crisis generalizada de suministro. La Comisión Europea señaló el 11 de agosto que el sistema eléctrico permanecía estable y sin riesgos inmediatos de suficiencia, pero también describió unas condiciones ajustadas por las olas de calor, la sequía y la menor producción de determinadas tecnologías. La coordinación regional, el almacenamiento y la respuesta de la demanda ayudaron a dirigir electricidad hacia las zonas que más la necesitaban.
Para las compañías energéticas, esta presión desplaza parte de la transición desde la instalación de capacidad hacia la coordinación tecnológica de la red. «El reto ya no es solo generar más energía renovable, sino gestionar en tiempo real un sistema cada vez más complejo y variable», sostiene Steffen Hoellinger, CTO de Campo para EMEA en Confluent.
Más capacidad renovable implica más variables que coordinar
La generación eléctrica ha dejado de responder únicamente a un esquema formado por grandes centrales y consumidores pasivos. Hogares con placas solares, baterías, vehículos eléctricos, instalaciones industriales y sistemas de almacenamiento participan ahora en flujos de energía bidireccionales. Al mismo tiempo, la producción eólica y solar depende de unas condiciones meteorológicas que pueden cambiar con rapidez.
Europa afrontó el verano con una base renovable y de almacenamiento mayor. El informe de preparación estacional recogió más de 90 GW adicionales de capacidad renovable y el doble de capacidad de baterías que un año antes, junto con una reducción de 12 GW en centrales térmicas de carbón y gas. Esa evolución disminuye emisiones, pero modifica los recursos disponibles para equilibrar la red y eleva el valor de la flexibilidad, las interconexiones y el almacenamiento.
Los desajustes aparecen en ambas direcciones. Una producción renovable abundante puede superar la capacidad de absorción o transporte de la red y forzar recortes de generación. En periodos de calor, el consumo para refrigeración puede crecer al mismo tiempo que la sequía o las altas temperaturas del agua limitan algunas fuentes de producción. El resultado no tiene que ser una interrupción para generar costes: basta con tener que activar recursos adicionales con poca antelación.
Eso ocurrió en Gran Bretaña durante el episodio de calor de junio. El operador esperaba pagar alrededor de 10 millones de libras por electricidad adicional, según datos de la industria recogidos entonces, una estimación superior a cuatro veces el coste medio diario habitual señalado por esa información de mercado. La cifra era una previsión, no un coste final cerrado.
El suministro británico no sufrió interrupciones, pero el regulador Ofgem abrió en julio una revisión y una investigación independiente sobre la operación del sistema durante el calor extremo. El episodio ilustra que la resiliencia también se mide en costes de equilibrio, capacidad de supervisión y rapidez para movilizar generación.
«Estos episodios demuestran que la resiliencia energética no depende únicamente de disponer de más capacidad, sino de poder adaptar el sistema rápidamente cuando las condiciones cambian. Para ello, las compañías necesitan datos actualizados y conectados que les permitan identificar desequilibrios y actuar antes de que se conviertan en problemas mayores», afirma Steffen Hoellinger.
Conectar operaciones, meteorología y mercado
La tesis de Confluent es que una energética necesita tratar los datos operativos como un flujo continuo, en lugar de moverlos mediante actualizaciones periódicas entre aplicaciones aisladas. Su planteamiento de data streaming conecta información procedente de redes y contadores inteligentes con previsiones meteorológicas, mercados eléctricos, sistemas de clientes y herramientas de mantenimiento.
La diferencia temporal resulta relevante. Una arquitectura basada en procesos por lotes permite explicar lo que ya ha sucedido; una infraestructura de eventos puede propagar un cambio de consumo, una anomalía en un activo o una nueva previsión de generación mientras se está produciendo. Los operadores pueden incorporar esa señal a sus decisiones de balance, mantenimiento o compraventa sin esperar a la siguiente consolidación de datos.
La integración no resuelve por sí misma las restricciones físicas de la red. Hace falta capacidad de generación, almacenamiento, interconexiones y mecanismos de respuesta de la demanda. Su función consiste en ofrecer una visión más reciente y compartida para utilizar esos recursos, evitando que cada área trabaje con tiempos, formatos e integraciones diferentes.
E.ON reutiliza flujos de datos en distintas áreas
E.ON ofrece una referencia empresarial de esta arquitectura, aunque Confluent no ha anunciado ahora una nueva implantación. La energética utiliza la plataforma de streaming de datos de Confluent para digitalizar la red, optimizar su actividad en el mercado energético y crear productos de datos reutilizables.
En la operación de red, los flujos ayudan a detectar incidencias y seguir la variabilidad renovable. En el mercado, permiten incorporar previsiones de producción a la planificación de compras. Los productos reutilizables pretenden, además, que diferentes equipos consuman información fiable sin construir una integración específica para cada proyecto, una cuestión relevante cuando crecen tanto el número de activos como las aplicaciones que dependen de ellos.
La inteligencia artificial dependerá del contexto operativo
La disponibilidad de flujos continuos también condicionará el uso de la inteligencia artificial en el sector. Los modelos destinados a detectar anomalías, prever tensiones u optimizar activos necesitan relacionar la telemetría con el estado de la red, el tiempo, la demanda y las restricciones comerciales. Sin esa combinación, una predicción puede llegar tarde o carecer del contexto necesario para convertirse en una actuación fiable.
Estas aplicaciones se mantienen en el terreno de la capacidad tecnológica y no equivalen a resultados operativos acreditados. Su adopción exigirá gobernanza, calidad de datos y reglas claras sobre qué decisiones pueden automatizarse. En una infraestructura crítica, la velocidad debe convivir con trazabilidad y supervisión humana.
«La resiliencia energética dependerá cada vez más de la capacidad de conectar los datos del sistema y actuar sobre ellos con la misma rapidez con la que cambian las condiciones», concluye Steffen Hoellinger. Para las energéticas, la consecuencia práctica será revisar si sus arquitecturas pueden distribuir una señal entre operaciones, mercado y mantenimiento en minutos. Esa capacidad determinará cuánto partido obtienen de las baterías, la demanda flexible y los activos renovables ya instalados.
