Microsoft Ibérica y la Fundación Universidad San Jorge firmaron el 6 de julio de 2026 un acuerdo para formar a docentes, responsables académicos y otros profesionales en el uso responsable de la inteligencia artificial. La colaboración ya ha pasado del acuerdo a la ejecución: su primera iniciativa, un curso aplicado a la educación, se celebró los días 9 y 10 de julio en Zaragoza. El movimiento cobra relevancia mientras los centros incorporan estas herramientas a su actividad y la regulación europea exige medidas de alfabetización para las personas que utilizan sistemas de IA.
La alianza sitúa la capacitación práctica, el pensamiento crítico y la gobernanza en el centro de la adopción tecnológica en la enseñanza. Su alcance comprende el uso de la IA en los procesos de aprendizaje y evaluación, la personalización de la formación, la atención a la diversidad y la gestión académica. También incorpora las implicaciones éticas, legales y sociales, con especial atención a la inclusión, la equidad y la protección de datos.
El primer programa, denominado Inteligencia Artificial aplicada a la educación y contextos educativos, formó parte de los Cursos de Verano organizados por la Universidad San Jorge y la Universidad Complutense de Madrid. La propia universidad confirmó posteriormente la celebración del programa dentro de la segunda edición de estos cursos. Más de 150 personas participaron en el conjunto de las seis formaciones estivales, una cifra que corresponde a toda la programación y no específicamente a la actividad desarrollada con Microsoft.
De las herramientas a los criterios de uso
El curso reunió a docentes, investigadores, responsables académicos y especialistas en innovación educativa. Durante dos jornadas combinó ponencias, mesas redondas y talleres prácticos para abordar casos de aplicación: diseño de materiales, creación de experiencias personalizadas, seguimiento del alumnado y optimización de procesos universitarios durante el ciclo de vida del estudiante.
En las sesiones participaron profesionales de Microsoft España, la Universidad Europea y la Universidad Camilo José Cela, entre otras organizaciones. La estructura del programa refleja una cuestión que afecta a cualquier institución educativa que adopte IA: el conocimiento técnico resulta insuficiente si quienes deciden, configuran o utilizan los sistemas carecen de criterios para revisar sus resultados, detectar riesgos y determinar cuándo debe intervenir una persona.
Manuel Abellán, director de Educación Superior en Microsoft España y codirector del curso, vinculó el aprovechamiento de la tecnología con esa preparación previa. «La inteligencia artificial está transformando la forma en que trabajamos, aprendemos y accedemos al conocimiento. Sin embargo, para que su potencial se traduzca en un impacto real, es fundamental impulsar la capacitación de docentes y profesionales. La educación tiene un papel clave para garantizar que estas tecnologías se incorporen de forma responsable, segura y orientada a mejorar la experiencia de aprendizaje de las personas», afirmó.
La brecha entre adopción y formación también aparece en los datos empresariales manejados por Microsoft. Según el Work Trend Index citado por la compañía para presentar la alianza, el 77% de los directivos españoles considera que las competencias en IA serán determinantes para mantener la competitividad de sus organizaciones. Sin embargo, únicamente el 39% de los profesionales declara haber recibido formación sobre esta materia a través de su empresa.
La alfabetización en IA entra en la agenda regulatoria
La capacitación ha adquirido además una dimensión de cumplimiento. El artículo 4 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial establece que proveedores y responsables del despliegue deben adoptar medidas para garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA entre su personal y las personas que empleen estos sistemas en su nombre. La orientación de la Comisión Europea sobre competencias y alfabetización en IA señala que esas medidas deben tener en cuenta el conocimiento técnico, la experiencia, la formación y el contexto de uso.
Para universidades, colegios y empresas de formación, esta obligación desplaza el debate desde el acceso a las herramientas hacia la capacidad de utilizarlas con supervisión y criterios adecuados. La evaluación automatizada, la generación de contenidos o el tratamiento de información académica pueden producir efectos distintos según el grupo de usuarios, los datos empleados y el grado de revisión humana. Por ello, una estrategia formativa debe conectar el manejo cotidiano de los sistemas con la privacidad, la propiedad intelectual, la fiabilidad de las respuestas y la rendición de cuentas.
Silvia Carrascal, rectora de la Universidad San Jorge y codirectora de la formación, encuadró la iniciativa en esa responsabilidad institucional. «la inteligencia artificial está transformando profundamente nuestra forma de aprender, trabajar y relacionarnos, y como universidad estamos contribuyendo a que esa transformación se produzca desde el conocimiento, el pensamiento crítico y los principios éticos que deben guiar toda innovación tecnológica», señaló.
La rectora añadió que la colaboración pretende extender estas capacidades más allá del aula. «este acuerdo con Microsoft supone un paso más en la apuesta de la Universidad San Jorge por acercar a estudiantes, profesionales y docentes las competencias que marcarán el futuro, como este curso, que será una oportunidad para que los participantes comprendan cómo utilizar estas herramientas de forma responsable, innovadora y al servicio de las personas», indicó Silvia Carrascal.
Una estrategia que se amplía hacia los directivos
La actividad con Microsoft se integra en una línea de capacitación más amplia de la institución aragonesa. El 28 de julio, la universidad amplió su oferta con un programa ejecutivo centrado en estrategia, retorno de la inversión y gobernanza de la IA. La propuesta traslada la formación desde los contextos educativos hacia los perfiles que deben decidir inversiones, prioridades y controles dentro de las organizaciones.
Ese desarrollo permite leer el acuerdo como parte de una estrategia con dos planos complementarios. El primero prepara a quienes incorporan la IA a la enseñanza, la evaluación y la administración académica. El segundo se dirige a responsables que deben vincular los proyectos con objetivos medibles, presupuestos y mecanismos de supervisión.
La derivada operativa para centros educativos y empresas consiste en convertir la alfabetización en IA en un proceso continuo, diferenciado por funciones y conectado con la gobernanza. Formar a usuarios, responsables académicos y directivos bajo un marco común facilitará que cada despliegue tenga criterios de uso, revisión humana, protección de datos y responsabilidades definidos antes de llegar al aula o a los procesos internos.
