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Cisco despliega MyAgent entre sus 90.000 empleados

Cisco despliega MyAgent entre sus 90.000 empleados

  • Cisco extiende MyAgent a toda su plantilla para automatizar flujos de trabajo con IA, memoria persistente, controles de seguridad y supervisión humana.
Cisco MyAgent

Cisco ha iniciado el despliegue de MyAgent entre sus 90.000 empleados, un agente de inteligencia artificial diseñado para ejecutar tareas en varias aplicaciones corporativas a partir de los objetivos definidos por cada usuario. El movimiento lleva la estrategia interna de IA de la compañía más allá de los asistentes conversacionales y la sitúa en un terreno con mayores implicaciones operativas: sistemas capaces de coordinar acciones, acceder a datos empresariales y mantener contexto de forma persistente bajo supervisión humana.

El despliegue global, realizado esta semana, figura entre los primeros casos de adopción generalizada de agentes personales dentro de una gran multinacional. MyAgent se asigna de forma personalizada a cada trabajador y puede intervenir en procesos que atraviesan herramientas como Outlook, Webex, Jira y SharePoint, además de conectarse con sistemas internos.

La iniciativa permite observar también cómo Cisco está intentando resolver varios problemas que empiezan a aparecer cuando los agentes dejan de utilizarse en pruebas aisladas: qué datos pueden consultar, qué acciones pueden realizar, cómo se mantiene el control humano y cuánto cuesta mantener sistemas de IA disponibles continuamente para decenas de miles de personas.

De conversar con la IA a delegarle procesos

MyAgent funciona sobre Circuit, la plataforma interna de Cisco para ofrecer acceso controlado a modelos de lenguaje, agentes y datos empresariales. En lugar de pedir únicamente una respuesta, un empleado puede definir un objetivo, proporcionar el contexto necesario y especificar el resultado esperado. El sistema determina entonces qué pasos debe realizar y coordina las aplicaciones implicadas.

El cambio modifica el papel de la interfaz conversacional. El chat sigue siendo una forma de relacionarse con el sistema, pero la ejecución puede continuar entre distintas herramientas. Cisco describe este modelo como «inteligencia ambiental»: una capa de IA que permanece disponible dentro del flujo de trabajo y conserva contexto suficiente para intervenir cuando recibe una intención concreta del usuario.

Entre los usos que la compañía ya ha identificado está la gestión del correo electrónico, con tareas como resumir mensajes, filtrar contenido y preparar respuestas. También se utiliza para sintetizar y analizar información de mercado. En procesos empresariales más estructurados, el agente puede, por ejemplo, identificar desviaciones en una previsión comercial y activar una notificación cuando detecta una anomalía.

Parte de esa capacidad depende de una memoria persistente que conserva preferencias, interacciones anteriores y contexto asociado a cada usuario. Frente a una sesión independiente en la que el modelo comienza prácticamente desde cero, esta arquitectura permite mantener continuidad entre tareas y adaptar las respuestas y acciones al historial del trabajador. La contrapartida es que la gestión de identidad, permisos y datos adquiere mayor peso a medida que aumenta la información contextual disponible para el agente.

Más de 800 subagentes detrás de cada MyAgent

La arquitectura no depende de un único modelo encargado de resolver todas las solicitudes, MyAgent puede recurrir a los sistemas corporativos y a más de 800 subagentes situados en la infraestructura de backend, especializados en diferentes funciones.

El diseño establece, sin embargo, límites sobre esa autonomía. El agente personal se relaciona con el empleado al que está asignado y no inicia interacciones con otros trabajadores o con los agentes personales de estos. Aunque puede utilizar subagentes para resolver una petición, cualquier acción externa requiere la aprobación explícita de la persona responsable.

Ese mecanismo sitúa el control humano en el punto previo a la ejecución de determinadas acciones. El empleado define la intención y conserva la responsabilidad sobre el resultado, mientras el sistema automatiza parte de la coordinación necesaria para alcanzarlo. Para una organización, la diferencia frente a un chatbot resulta relevante: un error en una respuesta puede ser revisado antes de utilizarla, mientras que un agente con capacidad para modificar sistemas o iniciar procesos amplía directamente las consecuencias de una decisión incorrecta.

Cisco ha añadido por ello un servidor de políticas destinado a limitar qué pueden hacer los agentes. Entre sus funciones está impedir determinadas operaciones, como la eliminación de conjuntos de datos, y evitar que información corporativa pueda utilizarse para entrenar modelos externos. Los conectores empresariales aplican además los permisos existentes del trabajador cuando el agente intenta recuperar información.

Seguridad y costes condicionan la arquitectura

La elección del modelo constituye otra pieza del sistema. Mantener un agente disponible para cada empleado puede disparar el consumo de tokens si todas las solicitudes terminan ejecutándose sobre modelos fundacionales comerciales de mayor coste. Cisco ha optado por distribuir las cargas entre diferentes tecnologías en función de la tarea.

Un router inteligente selecciona automáticamente el recurso que considera más adecuado teniendo en cuenta capacidad y coste. Aproximadamente entre el 50% y el 60% de las solicitudes de IA se procesan mediante modelos de pesos abiertos, de acuerdo con Subaiya, mientras que entre un 20% y un 30% pueden resolverse mediante automatización de software. Solo una parte de las peticiones necesita recurrir finalmente a modelos fundacionales externos.

La compañía ejecuta además modelos abiertos sobre GPU instaladas en sus propios centros de datos. El planteamiento permite reservar servicios externos para tareas que requieren capacidades específicas, al tiempo que mantiene una parte significativa del procesamiento dentro de infraestructura controlada directamente por Cisco.

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El consumo se supervisa también mediante tecnología de Splunk, compañía que Cisco adquirió en marzo de 2024 por unos 28.000 millones de dólares. Entre las herramientas utilizadas figura la monitorización de tokens, relevante en un sistema en el que miles de agentes pueden generar solicitudes de manera continua.

MyAgent convierte Circuit en una plataforma de ejecución

El despliegue llega después de una fase en la que Cisco utilizó Circuit principalmente como puerta de acceso controlada a distintos modelos y herramientas de IA. La compañía había explicado en julio que la plataforma permitía a los empleados trabajar con datos corporativos, compartir prompts y proyectos, crear conectores y desarrollar agentes sin recurrir a una colección de servicios independientes.

MyAgent añade ahora una capa de orquestación sobre esa infraestructura. Cisco asegura que las interacciones agénticas dentro de Circuit crecieron cerca de un 350% respecto al trimestre anterior, aunque no ha publicado cifras absolutas que permitan dimensionar ese aumento ni métricas específicas sobre los resultados obtenidos con MyAgent.

Ese límite es relevante al valorar el despliegue. La escala de adopción proporciona información sobre arquitectura y gobierno, pero todavía no permite determinar por sí misma el efecto sobre productividad, calidad de las decisiones o ahorro de costes. Cisco sostiene que los agentes pueden reducir tareas manuales y acelerar la ejecución, mientras el rendimiento real dependerá de cada proceso, de la fiabilidad de los modelos y del grado de supervisión necesario.

La compañía pretende utilizar su experiencia interna como referencia para proyectos de clientes y socios. Para otras empresas, la parte más significativa del experimento probablemente estará menos en disponer de un agente personal que en la infraestructura que lo rodea: permisos heredados de los sistemas corporativos, políticas que limitan acciones, memoria controlada, conectores con aplicaciones, supervisión humana y un mecanismo capaz de elegir entre modelos y automatizaciones según el coste y las necesidades de cada tarea.

A medida que los agentes empresariales pasen de generar contenido a ejecutar procesos, esos componentes dejarán de ser capas auxiliares. El despliegue de MyAgent muestra que operar IA a escala implica administrar también identidades, datos, permisos, capacidad de cómputo y costes de inferencia. La autonomía del agente queda así condicionada por la arquitectura que determina qué puede hacer, con qué información y bajo la responsabilidad de quién.

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