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OpenAI rebaja a 20.000 millones su nueva ronda de capital

OpenAI rebaja a 20.000 millones su nueva ronda de capital

  • OpenAI reduce a 20.000 millones de dólares su ronda de financiación y baja su valoración objetivo a 1,25 billones en plena corrección tecnológica global.
OpenAI - Hernán Rodríguez

OpenAI ha rebajado el objetivo de su nueva ronda de financiación hasta unos 20.000 millones de dólares, frente a los 30.000 millones que pretendía captar hace apenas un mes. El ajuste llega acompañado de una valoración menor, de 1,25 billones de dólares frente a los 1,4 billones planteados inicialmente, y refleja un cambio en el tono de los inversores después de meses de fuerte expansión del gasto en inteligencia artificial.

La operación sigue abierta y sus términos pueden cambiar, pero varios grandes inversores han reducido sus compromisos. El Financial Times informó de que la fecha límite fijada para confirmar participaciones vencía el viernes y que el primer cierre podría quedar por debajo de los 20.000 millones. The Wall Street Journal añadió después que OpenAI habría asegurado alrededor de 11.000 millones de dólares hasta ahora, menos de la mitad de su objetivo original.

El dato introduce una señal poco habitual para una compañía que durante el último año ha captado cantidades de capital sin precedentes. OpenAI cerró en marzo una ronda de 122.000 millones de dólares, destinada a sostener sus crecientes necesidades de capacidad de cómputo. La nueva captación debía prolongar ese ciclo de financiación privada mientras la compañía prepara el terreno para una eventual salida a bolsa.

Una valoración menor y compromisos más contenidos

El ajuste mantiene abierto el acceso de OpenAI al capital, aunque modifica las condiciones en las que intenta obtenerlo. La compañía aspira ahora a una valoración post-money de 1,25 billones de dólares. A finales de septiembre se había planteado una ronda de 30.000 millones con una valoración cercana a 1,4 billones.

La reducción de la cifra coincide con una mayor selectividad entre los grandes inversores. El Financial Times señala que algunos participantes recortaron las cantidades previstas y que un grupo de inversores de Emiratos Árabes Unidos, incluido el fondo respaldado por el Estado MGX, se perfila como el principal participante. SoftBank y firmas de capital riesgo como Sequoia Capital, Coatue Management, Founders Fund y Andreessen Horowitz también figuran entre los inversores previstos.

El Wall Street Journal sitúa los compromisos obtenidos en unos 11.000 millones de dólares y describe una respuesta contenida por parte de algunos grandes inversores. OpenAI podría intentar completar el objetivo con nuevas aportaciones en las próximas semanas, incluida una oferta dirigida a patrimonios elevados.

La distancia entre el objetivo inicial y los compromisos conocidos resulta especialmente relevante por el tamaño de las necesidades financieras de la empresa. OpenAI compite en un mercado en el que entrenar modelos avanzados y servirlos a escala exige inversiones continuas en chips, centros de datos, energía y redes. Esa estructura de costes convierte el acceso a financiación en una variable estratégica junto al crecimiento de usuarios, la expansión empresarial y la capacidad para generar ingresos recurrentes.

El mercado empieza a exigir retornos al gasto en IA

La revisión de la ronda se produce después de una semana de ventas intensas en valores vinculados a la inteligencia artificial. El Nasdaq 100 cayó un 3,5% el viernes, mientras algunas de las compañías más expuestas al ciclo tecnológico registraron descensos aún mayores. Intel perdió un 25%, Micron un 5,5% y NVIDIA un 4%, según los datos recogidos por CNBC.

El movimiento bursátil trasciende a OpenAI. Los inversores están revisando la rentabilidad del fuerte gasto en infraestructura de inteligencia artificial y el plazo necesario para recuperar esas inversiones. Microsoft, Alphabet y Amazon han elevado sustancialmente durante los últimos años sus desembolsos en centros de datos, aceleradores y capacidad de nube, mientras el mercado presta cada vez más atención a su efecto sobre los márgenes, el flujo de caja y el crecimiento.

Esa combinación introduce mayor disciplina financiera en un sector que había disfrutado de una disponibilidad excepcional de capital. El coste de construir capacidad para IA sigue siendo elevado y los modelos de negocio deben acreditar que los ingresos asociados a asistentes, agentes, servicios de nube y aplicaciones empresariales pueden sostener ese ritmo inversor.

Para OpenAI, esa presión tiene una dimensión operativa. La empresa necesita ampliar de forma sostenida su capacidad de cómputo para entrenar modelos y atender la demanda de sus servicios. Una ronda menor no impide mantener ese despliegue, pero reduce el margen financiero disponible y eleva la importancia de priorizar inversiones, cerrar acuerdos de infraestructura y obtener mejores retornos de los recursos ya comprometidos.

Anthropic añade competencia por el capital

La captación de OpenAI coincide además con los preparativos de Anthropic para cotizar en bolsa. Las informaciones publicadas sitúan la posible valoración de la compañía de Claude en al menos 1,5 billones de dólares y apuntan a una salida al mercado tan pronto como el próximo mes.

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La proximidad de ambas operaciones crea competencia por una base de inversores que ya está evaluando con más cautela su exposición a la inteligencia artificial. Para los grandes fondos, entrar en una nueva ronda privada de OpenAI supone comprometer capital antes de una posible oferta pública, mientras la llegada de Anthropic al mercado ofrecería otra vía de exposición a uno de sus principales competidores.

El calendario añade presión a OpenAI. La compañía también prepara una posible salida a bolsa el próximo año, por lo que la ronda actual cumple una función financiera y estratégica: aportar recursos para continuar su despliegue de infraestructura y reforzar el balance antes de afrontar el escrutinio del mercado público.

La valoración adquiere así un peso adicional. Rebajar el objetivo desde 1,4 billones hasta 1,25 billones de dólares muestra que incluso las compañías situadas en la primera línea de la IA están encontrando más resistencia para sostener el ritmo de incremento de sus valoraciones privadas. El cambio se produce mientras los inversores empiezan a diferenciar con mayor precisión entre crecimiento, capacidad tecnológica y generación futura de caja.

De la carrera por capacidad a la disciplina de capital

Durante buena parte del auge de la IA generativa, el acceso a chips y centros de datos fue uno de los principales límites para ampliar capacidad. Las últimas semanas añaden otro condicionante: la disponibilidad de capital en condiciones suficientemente atractivas. Las compañías con balances más sólidos seguirán invirtiendo, pero cada proyecto tendrá que competir con alternativas que ofrezcan retornos más visibles o menor riesgo.

OpenAI conserva una base amplia de inversores y todavía intenta cerrar una ronda que, incluso reducida a 20.000 millones de dólares, mantendría una escala excepcional dentro del mercado tecnológico privado. La diferencia está en el precio y en la disposición de los inversores a comprometer las cantidades planteadas inicialmente.

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