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Telefónica refuerza su inversión en Cataluña con 121 millones

Telefónica refuerza su inversión en Cataluña con 121 millones

  • Telefónica invirtió 121 millones de euros en Cataluña en 2025, donde emplea a más de 1.000 personas y refuerza infraestructura, IA y contenidos.
Marc Murtra, Telefónica

Telefónica invirtió 121 millones de euros en Cataluña durante 2025 y mantiene una plantilla de 1.043 empleados en la comunidad, unas cifras con las que el grupo quiere reforzar el peso del territorio dentro de su nueva etapa estratégica. Su presidente ejecutivo, Marc Murtra, ha situado esa presencia dentro de la transformación que atraviesa la operadora y de su objetivo de ganar escala y capacidad de inversión en un mercado europeo de telecomunicaciones que afronta una revisión de sus reglas.

Murtra ha expuesto este viernes en Barcelona las líneas de esa transformación ante empresarios reunidos por Foment del Treball. Más allá de las cifras de inversión, su mensaje vinculó el futuro de Telefónica con un cambio más amplio en la estructura empresarial y regulatoria europea, en el que las compañías deberán asumir un papel más activo en la adopción de tecnología y la inversión.

«Los empresarios somos los agentes de la transformación», afirmó el directivo, que animó a los asistentes a integrarse en lo que denominó el «lobby de hacer cosas», entendido como la voluntad de «ayudar en la transformación y hacer que las cosas pasen».

Cataluña dentro del nuevo perímetro de Telefónica

La presencia de Telefónica en Cataluña alcanza actualmente 6,48 millones de accesos. De ellos, 1,2 millones corresponden a banda ancha fija, 1,4 millones a acceso telefónico fijo, 607.000 a televisión y 3,2 millones a servicios móviles, de acuerdo con los datos detallados por Murtra.

La inversión de 121 millones realizada en 2025 se produce mientras el grupo modifica de forma significativa su estructura y sus prioridades. La compañía ha reducido su exposición a determinados mercados internacionales, ha acometido ajustes de plantilla en España, Alemania y servicios corporativos, ha cambiado su política de asignación de capital y ha renovado parte de su equipo directivo.

Murtra ha descrito internamente ese proceso como una «palingenesia», un término que utilizó para explicar la intención de modificar aquello que no funciona y reforzar las áreas que considera estratégicas.

Los cambios se articulan alrededor del plan Transform & Grow y empiezan a reflejarse en las previsiones financieras del grupo. A finales de julio, Telefónica elevó su objetivo de crecimiento del flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos, OpCFaL ajustado, para 2026, desde más del 2% hasta más del 3% a tipos de cambio constantes.

La revisión se apoyó en un primer semestre en el que la operadora obtuvo 16.392 millones de euros de ingresos, un 1,7% más, y un EBITDA ajustado de 5.768 millones, con un crecimiento del 3,8%. El flujo de caja libre de las operaciones continuadas alcanzó 944 millones de euros.

Para una compañía intensiva en infraestructura, la evolución del OpCFaL resulta especialmente relevante porque mide la capacidad de generación operativa después de asumir los arrendamientos asociados al negocio y condiciona el margen disponible para inversión, reducción de deuda y remuneración al accionista.

Marc Murtra, Telefónica Catalunya
Marc Murtra, Telefónica Catalunya

IA y edge computing amplían la huella tecnológica

Una parte de la inversión de Telefónica en Cataluña se está desplazando hacia infraestructuras vinculadas a la computación avanzada. La compañía participa en la iniciativa de una gigafactoría de inteligencia artificial en Tarragona y cuenta en Cataluña con dos de los 17 nodos de edge computing que ha desplegado en España, ubicados en Barcelona y Terrassa.

El edge computing acerca la capacidad de procesamiento a los puntos donde se generan los datos, reduciendo la latencia frente a arquitecturas que dependen exclusivamente de grandes centros de datos centralizados. Para empresas industriales, administraciones o servicios que necesitan procesar información en tiempo real, ese despliegue puede facilitar aplicaciones relacionadas con inteligencia artificial, analítica avanzada, automatización o servicios conectados.

Telefónica mantiene además su participación en 42 Barcelona, la escuela de programación impulsada por Fundación Telefónica, junto con colaboraciones con instituciones como la Sagrada Família, el Gran Teatre del Liceu y el Palau de la Música.

La actividad del grupo en Cataluña se extiende también al negocio audiovisual. Movistar Plus+ ha alcanzado 3,9 millones de clientes y durante 2025 rodó en la comunidad cuatro producciones: «Yo siempre a veces», «Por cien millones», «Cinco minutos más» y «Matar a un oso». La plataforma ha iniciado además el rodaje de «Veredicto».

Murtra defendió la intención de incrementar la producción propia y asumir más riesgo creativo. El audiovisual constituye una particularidad dentro de la estrategia de Telefónica frente a otras grandes operadoras europeas, en un momento en el que las telecos continúan buscando servicios capaces de elevar el valor de las conexiones y reducir su dependencia del negocio puramente mayorista de red.

La escala europea vuelve al centro del debate

El discurso de Murtra enlazó la transformación interna del grupo con el debate sobre la competitividad de las telecomunicaciones europeas. Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, defendió durante el encuentro la necesidad de contar con «más escala y un marco regulador que facilite la inversión y la innovación y no dificulte el crecimiento».

La Comisión Europea ya ha abierto una nueva fase en esa revisión. En enero presentó la propuesta de Ley de Redes Digitales, conocida como Digital Networks Act, destinada a sustituir al Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas de 2018 y a reducir la fragmentación del mercado de conectividad.

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La propuesta persigue armonizar las reglas aplicables a las redes digitales, facilitar que los operadores crezcan y trabajen a través de las fronteras nacionales y reforzar la seguridad y resiliencia de las infraestructuras. Bruselas vincula expresamente estas redes con el despliegue de inteligencia artificial, servicios cloud y otras tecnologías que requieren mayor capacidad de computación y transmisión de datos.

Murtra interpreta esa evolución como una oportunidad para que Europa permita la aparición de operadores con mayor escala. «El mercado ya no se define a nivel europeo, sino a nivel mundial, y esto permitirá que haya campeones europeos con la escala necesaria para invertir en tecnología», sostuvo.

La discusión afecta directamente a la política de consolidación del sector. Durante años, las grandes operadoras europeas han reclamado un marco que facilite operaciones transfronterizas y reduzca la fragmentación nacional, mientras que los reguladores han tratado de preservar la competencia y evitar que la concentración se traduzca en menos alternativas o precios más altos para los consumidores.

Ese equilibrio seguirá condicionado por otras normas digitales de la UE. En abril, la Comisión concluyó en su primera revisión de la Ley de Mercados Digitales que el marco continúa cumpliendo sus objetivos tras sus primeros años de aplicación, una señal de que Bruselas está revisando simultáneamente las reglas de infraestructura y las que afectan al poder de las grandes plataformas tecnológicas.

Telefónica vincula su transformación a la soberanía tecnológica

Murtra ha situado la soberanía tecnológica, la competitividad, la seguridad y los derechos digitales entre las áreas en las que Telefónica pretende aumentar su influencia en Europa. El objetivo declarado del grupo es situarse entre las principales operadoras europeas en 2030 y convertirse en la vía de acceso de referencia de sus clientes a los servicios digitales.

La inteligencia artificial ocupa una posición creciente dentro de esa estrategia. «Llevo 30 años en el sector tecnológico y nunca había visto un impacto tan rápido como el de la inteligencia artificial», afirmó el presidente de Telefónica.

La evolución de estas tecnologías obliga a las operadoras a revisar su papel en la cadena de valor. La expansión de la IA generativa y de la computación distribuida aumenta la demanda de centros de datos, conectividad, capacidad de procesamiento y redes de baja latencia, pero buena parte del valor económico de esos servicios se concentra todavía en proveedores de nube, fabricantes de chips y plataformas digitales.

Para Telefónica, el despliegue territorial de fibra, 5G, edge computing y otras infraestructuras constituye una vía para mantener una posición relevante dentro de esa cadena. Los 121 millones invertidos en Cataluña durante 2025 forman parte de ese esfuerzo, pero su impacto dependerá de la capacidad del grupo para convertir la infraestructura en nuevos servicios y de cómo evolucione el marco europeo que determinará la escala, la competencia y las condiciones de inversión durante los próximos años.

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