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SpaceX ha asegurado un compromiso de financiación de unos 40.000 millones de dólares para adquirir GPUs y otro equipamiento destinado a sus centros de datos de inteligencia artificial. La operación, liderada por Apollo Global Management, permitirá a la compañía desplegar chips NVIDIA de próxima generación sin asumir de inmediato todo el desembolso necesario para comprarlos directamente.
El acuerdo introduce además un matiz respecto a las declaraciones realizadas por Elon Musk durante el fin de semana. El empresario afirmó en X que SpaceX había «cerrado 40.000 millones de dólares de deuda para GPUs», pero la documentación regulatoria presentada posteriormente describe un compromiso vinculante para suscribir un contrato de arrendamiento financiero que todavía está sujeto a determinadas condiciones de cierre.
SpaceX espera completar la operación antes de que termine 2026. Los primeros contratos asociados a los distintos lotes de equipamiento comenzarían durante el primer semestre de 2027, a medida que lleguen las GPUs y los sistemas relacionados.
La diferencia es relevante. La financiación está comprometida, pero algunos elementos económicos todavía deben formalizarse antes del cierre. Entre ellos figura el tipo fijo que se aplicará a los pagos, que se determinará en el proceso de fijación de precio previo a la firma definitiva del contrato maestro.
Apollo financiará los equipos que utilizará SpaceX
La estructura elegida evita que SpaceX tenga que desembolsar directamente los cerca de 40.000 millones necesarios para incorporar nueva capacidad de cálculo.
Una entidad gestionada por Apollo comprará los equipos y posteriormente los arrendará a SpaceX mediante diferentes tramos. Cada uno tendrá una duración aproximada de entre cinco y cinco años y tres meses desde la entrada en servicio del hardware.
Los pagos se realizarán trimestralmente y combinarán la devolución progresiva del coste financiado con un componente calculado mediante un tipo de interés fijo. Las amortizaciones de principal previstas durante la vida de los contratos suman aproximadamente 40.000 millones de dólares.
Apollo y SpaceX describen la operación como la mayor financiación comprometida hasta ahora específicamente para GPUs. Goldman Sachs ha actuado como estructurador y también participan fondos o cuentas gestionados por BlackRock, Goldman Sachs Asset Management y KKR.
El destino tecnológico del capital refleja la siguiente fase de la expansión de infraestructura de SpaceX. Apollo ha señalado que el acuerdo financiará, entre otros sistemas, chips Nvidia Vera Rubin para la capacidad de computación terrestre de la compañía.
La utilización de un arrendamiento financiero permite acompasar los pagos con la entrega y explotación de los equipos, una característica especialmente relevante en infraestructura de IA. Las compañías necesitan desplegar grandes cantidades de capital antes de obtener ingresos, mientras que la rápida evolución de las generaciones de aceleradores reduce el periodo durante el que el hardware mantiene su mayor ventaja competitiva.
SpaceX sostiene que sus inversiones actuales en infraestructura de inteligencia artificial presentan periodos de recuperación inferiores a un año. «Este arrendamiento diversifica nuestras fuentes de financiación», afirmó su director financiero, Bret Johnsen, al anunciar el acuerdo.
La IA ya supera a Starlink dentro de SpaceX
La operación llega después de una aceleración considerable del negocio de inteligencia artificial de SpaceX. La compañía agrupa estas actividades dentro de su división denominada «Super Intelligence», que incluye infraestructura de computación, servicios cloud, Grok y otros activos tecnológicos.
En el tercer trimestre, este segmento generó unos 7.560 millones de dólares de ingresos, frente a 813 millones un año antes. La facturación total de SpaceX alcanzó 14.575 millones, por lo que la IA representó más de la mitad de los ingresos trimestrales.
El crecimiento tiene un coste de capital igualmente elevado. SpaceX destinó cerca de 19.600 millones de dólares a inversiones durante el trimestre, frente a unos 6.900 millones en el mismo periodo del año anterior. Más de 16.000 millones correspondieron al negocio de inteligencia artificial.
La expansión está relacionada principalmente con la construcción de centros de datos y con la incorporación masiva de capacidad de cálculo. La compañía alcanzó una potencia informática instalada nominal de 1,7 GW al cierre de septiembre, frente a 0,6 GW doce meses antes.
A diferencia de buena parte de las compañías especializadas exclusivamente en alquilar GPUs, SpaceX puede financiar esta expansión apoyándose también en los flujos generados por Starlink y su negocio espacial. Su división de conectividad ingresó 5.248 millones de dólares durante el tercer trimestre y generó 2.367 millones de beneficio operativo.
Esa diversificación se ha convertido en uno de los principales argumentos utilizados por Musk para diferenciar a SpaceX de las denominadas «neoclouds», proveedores especializados en infraestructura de cálculo para cargas de inteligencia artificial.
Musk anticipa una consolidación entre las neoclouds
La financiación coincide con un periodo de mayor cautela en los mercados de crédito ligados a infraestructura de IA. El aumento de las inversiones necesarias para desplegar centros de datos está obligando a empresas del sector a buscar decenas de miles de millones de dólares mientras los inversores analizan con mayor atención los ingresos y el retorno que pueden generar esos activos.
Musk afirmó el domingo que los mercados de deuda habían reducido considerablemente el acceso al capital para las compañías que carecen de fuentes importantes de ingresos fuera de los centros de datos de inteligencia artificial.
Su previsión es que muchas de las más de 200 neoclouds que compiten actualmente en el mercado acabarán desapareciendo o integrándose en otras compañías. «Algunas sobrevivirán, pero no muchas», escribió en X.
La afirmación refleja un problema que trasciende la disponibilidad de financiación. Los proveedores de infraestructura especializada necesitan mantener altos niveles de utilización de sus GPUs para recuperar inversiones multimillonarias mientras continúan comprando generaciones de chips cada vez más potentes.
Las condiciones de financiación pueden convertirse así en una ventaja competitiva. Una empresa con ingresos diversificados, capacidad para conseguir deuda a menor coste y contratos de clientes a largo plazo puede asumir ciclos de inversión que resultan más difíciles para operadores dependientes casi exclusivamente del alquiler de capacidad informática.
SpaceX tampoco está completamente aislada de ese cambio en la percepción del riesgo. Los instrumentos utilizados por los inversores para cubrirse frente a un posible impago de su deuda registraron un fuerte aumento durante los días anteriores al acuerdo, pese a que la compañía mantiene calificaciones de grado de inversión.
La estructura con Apollo ofrece una vía adicional para financiar una expansión que consume cantidades crecientes de capital sin depender exclusivamente de emisiones tradicionales de deuda. También distribuye los desembolsos durante la vida útil de los equipos y los vincula a su puesta en funcionamiento.
Para SpaceX, la llegada de las primeras GPUs financiadas durante el primer semestre de 2027 ampliará una infraestructura de IA que ya se ha convertido en su mayor fuente trimestral de ingresos. Para el mercado, la operación muestra hasta qué punto la capacidad de conseguir decenas de miles de millones de dólares en condiciones asumibles empieza a ser tan determinante como el acceso a los propios chips en la carrera por construir infraestructura de inteligencia artificial.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
