PLD Space ampliará su capacidad de lanzamiento con MIURA 9, un cohete diseñado para colocar hasta 1.500 kilogramos en órbita heliosincrónica y atender misiones de satélites medianos y constelaciones europeas. El vehículo, conocido hasta ahora como MIURA 5 Block 1.2, triplicará la capacidad atribuida por la empresa a MIURA 5 y eleva la escala de su proyecto industrial en un mercado condicionado por la demanda institucional y la autonomía europea de acceso al espacio.
El desarrollo forma parte del contrato de 158,9 millones de euros firmado con la Agencia Espacial Europea dentro del European Launcher Challenge. Este respaldo vincula la evolución de la familia MIURA con el objetivo de reforzar la oferta privada europea de lanzamiento y proporciona a la compañía española un marco institucional para avanzar hacia vehículos de mayor capacidad.
MIURA 9 estará orientado a lanzamientos dedicados, en los que un cliente controla la misión sin compartir necesariamente el vehículo con otras cargas, y al despliegue o reposición de constelaciones. Entre los programas a los que PLD Space dirige su propuesta figura IRIS², la constelación multiorbital de comunicaciones seguras de la Unión Europea. La oportunidad empresarial depende, por tanto, de convertir el desarrollo tecnológico en una cadencia de operaciones capaz de responder a las necesidades de esos programas.
Un lanzador con mayor escala dentro de la familia MIURA
El cambio de nombre refleja que el antiguo MIURA 5 Block 1.2 ha adquirido una entidad diferenciada. MIURA 9 será un lanzador de dos etapas, con 42 metros de altura y tres metros de diámetro. Su primera etapa incorporará nueve motores de la familia TEPREL, mientras que la segunda utilizará un motor TEPREL Vacuum. La configuración sitúa al vehículo por encima del primer lanzador orbital de la empresa tanto en dimensiones como en carga útil.
La compañía plantea una evolución tecnológica encadenada. MIURA 9 aprovechará sistemas, procesos y tecnologías desarrollados para MIURA 5, con la intención de reducir riesgos y acortar el desarrollo. A su vez, los avances conseguidos con el nuevo vehículo servirán como base para MIURA Next, la futura familia de lanzadores pesados prevista por PLD Space.
Ese enfoque permite reutilizar experiencia de ingeniería y fabricación, aunque cada salto de escala exige validar la integración completa del vehículo y su infraestructura. Antes de que MIURA 9 pueda asumir misiones comerciales o institucionales, el programa MIURA 5 deberá demostrar en vuelo la capacidad orbital sobre la que se apoya la siguiente fase de crecimiento.
La reutilización también figura en la hoja de ruta del nuevo cohete. PLD Space concibe MIURA 9 para evolucionar hacia una recuperación completa mediante aterrizaje propulsivo, una capacidad con la que pretende aumentar la frecuencia de vuelo y mejorar la competitividad del servicio. Se trata de un objetivo posterior del diseño y no de una prestación operativa acreditada en esta etapa.
MIURA 5 prepara su primera demostración orbital

El programa MIURA 5 se encuentra en la fase final de validación a nivel de sistema. Las pruebas deben comprobar el funcionamiento integrado del cohete, la infraestructura terrestre y las operaciones de lanzamiento, tres componentes que necesitan actuar de manera coordinada antes de autorizar una campaña de vuelo.
PLD Space prevé trasladar en los próximos meses la primera unidad de vuelo al puerto espacial europeo de Kourou, en la Guayana Francesa. Su calendario sitúa el primer vuelo de demostración durante la primera mitad de 2027. La obra civil del complejo de lanzamiento está en su tramo final y la integración local de la plataforma y los equipos de soporte terrestre está prevista a partir de septiembre de 2026.
Este avance y las especificaciones de MIURA 9 se presentaron durante una visita a las instalaciones de Elche del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant. La presencia institucional subraya el componente estratégico atribuido al acceso europeo al espacio, pero el siguiente indicador relevante será el resultado de la validación y del vuelo de demostración.
El presidente ejecutivo de PLD Space, Ezequiel Sánchez, vincula el vehículo de mayor capacidad con el papel de España dentro de los programas comunitarios: «MIURA 9 representa la oportunidad para que España lidere el acceso europeo al espacio, ya que permitirá lanzar desde Europa misiones desarrolladas por completo, contribuir al despliegue de programas estratégicos como IRIS² y maximizar el retorno industrial nacional de los grandes programas europeos».
La afirmación sitúa el retorno industrial junto a la autonomía tecnológica. Para los clientes institucionales y comerciales, la propuesta se traduce en disponer de un lanzador europeo dedicado a cargas de tamaño medio, con mayor control sobre la programación y el perfil de la misión. Su alcance efectivo estará ligado a que la empresa complete el desarrollo, obtenga resultados de vuelo y pueda sostener las operaciones previstas.
Una cadena industrial española ligada al crecimiento
La ampliación de la familia MIURA también tiene una dimensión industrial en España. Según los datos de la empresa, desde 2024 ha destinado más de 42,7 millones de euros a una cadena de aprovisionamiento formada por más de 493 compañías nacionales. El 95% de esos proveedores son pymes, un reparto que extiende la actividad del programa más allá de las instalaciones propias de PLD Space.
La compañía atribuye al programa MIURA 5 más de 1.000 empleos directos, indirectos e inducidos en el país. Su plantilla supera ya las 550 personas y se ha multiplicado por cuatro desde el lanzamiento de MIURA 1, principalmente mediante incorporaciones en ingeniería y perfiles técnicos de fabricación. Estas cifras muestran que el paso hacia lanzadores orbitales de mayor escala requiere ampliar tanto la capacidad interna como la red de suministro.
Fundada en 2011 por Raúl Torres y Raúl Verdú, PLD Space integra actividades de ingeniería, pruebas, fabricación y operaciones. Ese modelo le permite concentrar dentro de la empresa una parte sustancial del desarrollo, mientras recurre a proveedores nacionales para componentes y servicios vinculados a sus programas.
El contrato de la ESA aporta financiación y una vía de demanda institucional, pero también fija una exigencia industrial: trasladar el progreso técnico a una capacidad de lanzamiento disponible desde Europa. A corto plazo, esa transición pasa por completar la integración en Kourou, superar la validación de MIURA 5 y ejecutar su vuelo de demostración. De esos hitos dependerá que la mayor carga útil de MIURA 9 pueda convertirse en una oferta operativa para satélites medianos y constelaciones estratégicas.
