Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
La primera impresión al ver un Fórmula 1 atravesar Madring no tiene mucho que ver con una hoja de cálculo. Hay ruido, velocidad, frenadas tardías y una curva peraltada, La Monumental, que durante unos segundos coloca al coche en una posición difícil de asociar con una oficina. Sin embargo, buena parte de lo que ocurre antes se ha decidido lejos del asfalto.
El viernes 11 de septiembre, durante los primeros entrenamientos libres del nuevo Gran Premio de España en Madrid, tuve la oportunidad de seguir la jornada desde el box de Oracle Red Bull Racing, invitado por Oracle. Desde allí, esa distancia entre lo físico y lo digital quedó especialmente expuesta. George Russell fue el más rápido en la primera sesión y Kimi Antonelli cerró la segunda con un 1:33.662, apenas 0.113 segundos por delante de Charles Leclerc. Para los pilotos era el primer contacto competitivo con los 5,4 kilómetros y 22 curvas de Madring. Para los equipos, el circuito llevaba tiempo existiendo en forma de modelos y simulaciones.
En Oracle Red Bull Racing esa preparación tiene un componente tecnológico muy visible. Jack Harrington, responsable de alianzas de tecnología y rendimiento del equipo, explica que la relación con Oracle comenzó en 2021 alrededor de las simulaciones de estrategia y acabó extendiéndose a infraestructura cloud, inteligencia artificial y aplicaciones de negocio. «Las alianzas antes estaban muy relacionadas con el branding y con poner un logo en un coche. Ahora también son una oportunidad para utilizar la tecnología y tratar de conseguir una ventaja sobre los competidores», señala.
Un circuito nuevo obliga a trabajar con menos certezas

Madring añade una variable que en Fórmula 1 aparece pocas veces: nadie tiene un archivo de carreras anteriores al que regresar. Hay simuladores, modelos de neumáticos y previsiones, pero el viernes empieza la comparación con el mundo real.
Los libres sirven para contrastar las estimaciones previas con la degradación real de los neumáticos, la evolución del asfalto, las temperaturas y el comportamiento del coche. Los datos recogidos en pista se procesan parcialmente en el circuito y viajan también hacia la sala de operaciones de Milton Keynes y hacia Oracle Cloud, donde se actualizan las simulaciones.
Harrington habla de unos 60 ingenieros en la sala de operaciones de Milton Keynes siguiendo las sesiones en directo y cita, como referencia de conectividad, unos 0,4 segundos para llevar datos desde Melbourne hasta la sede del equipo.
En un trazado nuevo, cada vuelta corrige hipótesis que hasta entonces solo habían podido probarse virtualmente. Y Madring ofrece material de sobra. La curva 12, La Monumental, mide 547,82 metros, alcanza un peralte máximo del 24% y salva cerca de diez metros de desnivel. Los coches pasan alrededor de seis segundos girando en ella antes de encarar uno de los sectores rápidos. El viernes llegó un recordatorio: Arvid Lindblad terminó contra las protecciones en la curva 13 y provocó una bandera roja en los Libres 2.
La estrategia se parece a gestionar probabilidades
Antes de una carrera, el equipo prueba una enorme cantidad de desenlaces posibles mediante simulaciones Monte Carlo. En Fórmula 1, las variables pueden ser una entrada del coche de seguridad, una degradación distinta a la prevista, lluvia, tráfico o la reacción de un rival.
Red Bull trasladó este trabajo a Oracle Cloud Infrastructure al comienzo de su relación con Oracle. Ya en 2022, el equipo explicaba que había aumentado en un 25% el número de simulaciones que podía ejecutar durante una carrera y que había llegado a trabajar con más de mil millones de escenarios de estrategia.
La simulación no entrega una orden infalible, sino distribuciones de resultados y niveles de riesgo. El estratega decide qué riesgo tiene sentido asumir. Harrington recuerda una situación en Zandvoort en la que los cálculos aconsejaban detener a Max Verstappen pese a ir en cabeza, asumir la pérdida temporal de posición y recuperar después con neumáticos más frescos. «Siempre vamos a tener a un ser humano al final», resume.
La IA que está llegando a la Fórmula 1 tiene, por tanto, una función bastante concreta: automatizar búsquedas, reducir tiempos y liberar atención para que los ingenieros se concentren en lo que está ocurriendo.
Un agente de IA en el muro
Uno de los ejemplos más visibles es el agente de IA que Red Bull utiliza en el muro. Trabaja sobre reglamentos deportivos y técnicos, precedentes y situaciones ocurridas en pista para acelerar consultas durante una carrera.
Hasta hace poco, una incidencia podía obligar a un ingeniero a apartar la vista de la sesión y buscar manualmente entre documentación y decisiones anteriores. El sistema actual combina modelos de lenguaje con procesos de búsqueda y resumen para presentar una recomendación.
Harrington utiliza Monza como ejemplo. Tras una maniobra en la que Verstappen salió de los límites de pista durante un adelantamiento, el sistema concluyó que, a la vista del reglamento y de precedentes similares, existía una alta probabilidad de que tuviera que devolver la posición. El equipo actuó casi de inmediato; después, Verstappen pudo recuperarla compitiendo en pista.
La ventaja está menos en obtener una respuesta desconocida para los rivales que en llegar antes a ella y con menos fricción. Un ingeniero que no está rebuscando entre documentos puede seguir observando telemetría, tráfico, banderas o degradación. Harrington confirma además que la IA empieza a incorporarse a otros procesos de diseño, aunque el equipo evita detallar los proyectos más sensibles.
La nube también compite contra el límite presupuestario
El vínculo entre informática y rendimiento se ha reforzado con el límite de costes de la Fórmula 1. Cuando el presupuesto está acotado, una simulación más barata, una iteración adicional o una decisión que evita fabricar una pieza sin futuro pueden terminar convertidas en rendimiento deportivo.
Ese es también el marco del nuevo programa de Red Bull Ford Powertrains. La unidad de potencia híbrida estrenada esta temporada se diseñó y validó con un uso intensivo de computación de alto rendimiento en OCI. La regulación de 2026 ha obligado además a refinar los modelos para incorporar con más detalle gestión de energía, aerodinámica activa, ventanas de despliegue y comportamiento de neumáticos.
La misma lógica llega fuera de la pista. Red Bull utiliza Oracle Fusion Cloud Applications en finanzas, recursos humanos y experiencia de cliente. Bajo un límite de costes, la planificación financiera y la asignación de recursos forman parte de la competición. Elegir mejor qué vía de desarrollo financiar puede acabar teniendo tanta importancia como invertir directamente en una nueva pieza.
Madring ofrece este fin de semana una demostración especialmente clara de esa Fórmula 1. El público ve por primera vez coches reales recorrer La Monumental, rozar muros y buscar décimas en un asfalto recién estrenado. Detrás, cada vuelta alimenta modelos que ya existían antes de que el circuito recibiera su primera bandera verde.
En una pista sin memoria deportiva, los equipos están construyendo esa memoria en tiempo real. El viernes, 0.113 segundos separaron a Antonelli y Leclerc. Una diferencia mínima en el cronómetro, pero suficiente para recordar que muchas de esas décimas empiezan a ganarse mucho antes de pisar el acelerador.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
