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Accenture abre en Barcelona un hub de IA agéntica

Accenture abre en Barcelona un hub de IA agéntica

  • El nuevo centro de Accenture en Barcelona trabajará con empresas e instituciones para llevar la IA agéntica desde los pilotos hasta su despliegue operativo.
Accenture abre en Barcelona un hub de IA agéntica

Accenture ha inaugurado en Barcelona un centro dedicado específicamente al desarrollo y despliegue empresarial de IA agéntica, una tecnología que está empezando a trasladar la inteligencia artificial desde las herramientas de asistencia hacia sistemas capaces de ejecutar secuencias de tareas con un mayor grado de autonomía.

El  Agentic AI Innovation Hub , operativo desde junio e integrado en el Centro de Innovación que la consultora mantiene en sus oficinas de La Rotonda, trabajará con empresas, administraciones públicas, universidades, startups y proveedores tecnológicos para diseñar y escalar este tipo de sistemas. La compañía plantea el espacio como un entorno de coinnovación en el que abordar tanto la tecnología como los cambios organizativos necesarios para incorporarla a procesos reales.

La apertura llega en un momento en el que una parte creciente de las empresas está intentando superar la fase experimental de la inteligencia artificial generativa. El siguiente paso implica conectar modelos y agentes con aplicaciones corporativas, datos, procesos y mecanismos de autorización para que puedan realizar acciones, una transición que amplía las posibilidades de automatización, pero también las exigencias de control.

El acto de inauguración ha contado con representantes de empresas, compañías tecnológicas, universidades y asociaciones empresariales, además del secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital de la Generalitat de Cataluña, Albert Tort, y la comisionada de Empleo y Comercio del Ayuntamiento de Barcelona, Nadia Quevedo.

De asistentes de IA a sistemas capaces de ejecutar procesos

La diferencia operativa de los agentes de IA respecto a buena parte de las aplicaciones generativas desplegadas hasta ahora está en su capacidad para encadenar acciones. Un sistema agéntico puede interpretar un objetivo, dividirlo en tareas, utilizar diferentes herramientas o fuentes de información y ejecutar pasos dentro de los límites definidos por la organización.

Esta arquitectura permite abordar procesos más amplios que la generación de texto, código o imágenes. Entre sus posibles aplicaciones empresariales figuran la gestión de incidencias, operaciones de atención al cliente, mantenimiento de sistemas, análisis financiero, compras, procesos administrativos o coordinación de cadenas de suministro.

El cambio obliga, sin embargo, a revisar cómo se diseñan esos procesos. Una organización que permite a un agente consultar información y actuar sobre sistemas internos necesita establecer qué datos puede utilizar, qué decisiones puede tomar de forma autónoma, cuándo debe intervenir una persona y cómo se registra cada actuación.

El trabajo del hub abarcará precisamente esa cadena, desde la redefinición de procesos y las arquitecturas tecnológicas hasta los modelos de gobernanza, el despliegue seguro y los programas de formación. Accenture también prevé utilizar el centro para desarrollar arquitecturas de referencia por sectores, talleres con clientes y pruebas de nuevas formas de organización del trabajo.

Mercedes Oblanca, presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal, sostiene que la compañía quiere combinar el potencial de estas tecnologías con «el talento, el conocimiento y el criterio de las personas» y desarrollar soluciones «seguras y escalables». La directiva vincula además la apertura del centro con la estrategia de la compañía en Barcelona y con el desarrollo de capacidades especializadas en torno a la inteligencia artificial.

La IA agéntica obliga a rediseñar parte del trabajo

La automatización mediante agentes introduce una cuestión adicional para las empresas: determinar qué actividades permanecen bajo responsabilidad humana cuando los sistemas pueden intervenir directamente en flujos de trabajo.

Accenture calcula en su estudio La era de la cointeligencia que los agentes de IA podrían afectar a más de la mitad de las horas de trabajo. La estimación no implica necesariamente la automatización completa de ese volumen de actividad. Incluye tareas que pueden automatizarse, modificarse o realizarse mediante una combinación de profesionales y sistemas inteligentes.

Ese enfoque desplaza parte de la discusión desde la capacidad del modelo hacia el diseño de la organización. La propia investigación de Accenture plantea que el escalado de sistemas agénticos requiere redefinir puestos, responsabilidades e interacción entre personas y máquinas, además de desarrollar nuevas competencias.

Los datos de adopción muestran al mismo tiempo una diferencia entre inversión y utilización sostenida. En la edición global de enero de 2026 de Pulse of Change, un 86% de los altos directivos consultados esperaba incrementar la inversión en IA durante el año, pero solo un 32% afirmaba haber conseguido integrar la tecnología de manera sostenida en toda la empresa. El estudio se basó en encuestas a 3.650 altos directivos y 3.350 trabajadores de grandes organizaciones de 20 países.

Para España, Accenture sitúa en el 84% la proporción de líderes empresariales que está aumentando su inversión en inteligencia artificial y señala que prácticamente la mitad de las compañías consultadas ya pilota o despliega agentes. La distancia entre probar estos sistemas y convertirlos en una infraestructura operativa explica parte del espacio que consultoras, proveedores de nube y empresas de software están intentando ocupar.

Gobernanza y seguridad entran en la arquitectura

El despliegue a escala plantea además problemas distintos a los de un asistente que únicamente propone información. Si un agente tiene permisos para modificar un pedido, acceder a datos de clientes, generar código, utilizar aplicaciones corporativas o iniciar operaciones, los controles deben extenderse a cada una de esas acciones.

Eso incluye gestión de identidades y permisos, trazabilidad, seguridad de los datos, supervisión humana, evaluación de resultados y mecanismos para detener o revertir operaciones. También obliga a delimitar responsabilidades cuando intervienen varios modelos, proveedores y aplicaciones en un mismo proceso.

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La gobernanza adquiere especial importancia para las empresas europeas porque el desarrollo de estas arquitecturas coincide con la aplicación progresiva del Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE. Desde el 2 de agosto de 2026 son aplicables buena parte de sus disposiciones y han entrado en vigor nuevos requisitos de transparencia para determinados sistemas de IA.

Las obligaciones concretas dependen de la función de cada empresa dentro de la cadena de valor, del sistema desplegado y de su clasificación de riesgo. Los proveedores de modelos de propósito general, por ejemplo, están sujetos desde agosto de 2025 a requisitos específicos de documentación, información a proveedores posteriores, derechos de autor y transparencia sobre los contenidos utilizados durante el entrenamiento. Desde agosto de 2026, la Comisión dispone además de competencias para exigir su cumplimiento.

Para las organizaciones que adoptan IA agéntica, este escenario convierte la gobernanza en un elemento del diseño tecnológico y no únicamente en una revisión jurídica posterior. Las decisiones sobre modelos, datos, permisos o supervisión condicionan tanto el funcionamiento del sistema como el marco regulatorio que deberá aplicarse.

Barcelona suma otro nodo especializado en inteligencia artificial

Accenture pretende utilizar el nuevo hub como punto de conexión entre clientes internacionales y el ecosistema tecnológico y académico de Barcelona. La instalación forma parte de su infraestructura de innovación existente en la ciudad, en lugar de funcionar como un centro independiente.

Ese modelo permite concentrar en el mismo entorno perfiles de estrategia, tecnología, operaciones y gestión del cambio. También refleja la evolución del mercado de servicios profesionales alrededor de la inteligencia artificial: una parte creciente del trabajo está desplazándose desde las demostraciones de modelos hacia la integración con sistemas existentes, la reorganización de procesos y la implantación de controles.

Para las empresas, el coste y la complejidad de la siguiente fase dependerán menos de disponer de acceso a un modelo avanzado que de conseguir que varios componentes trabajen sobre datos corporativos con permisos adecuados y resultados previsibles.

La expansión de los agentes aumenta así la superficie tecnológica que las organizaciones tendrán que gestionar. Arquitectura, ciberseguridad, regulación y capacitación de las plantillas pasan a formar parte del mismo proyecto. El nuevo centro de Accenture en Barcelona nace precisamente alrededor de ese problema: convertir una tecnología que ya funciona en pilotos aislados en sistemas capaces de operar de forma recurrente dentro de procesos empresariales reales.

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