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La industria vasca se posiciona en la cadena de suministro de la energía de fusión

La industria vasca se posiciona en la cadena de suministro de la energía de fusión

  • IDOM, SENER, AVS y Tecnalia ya aplican sus capacidades de ingeniería, fabricación avanzada y cualificación tecnológica en proyectos públicos y privados de fusión.
La industria vasca se posiciona en la cadena de suministro de la energía de fusión

Empresas vascas de ingeniería, fabricación avanzada y tecnología ya trabajan para ITER, Fusion for Energy y desarrolladores privados de energía de fusión. Esa experiencia proporciona a Euskadi una posición de partida relevante para competir en una cadena de suministro todavía en formación, cuya demanda inmediata se concentra en componentes de precisión, integración de sistemas, electrónica de potencia, criogenia, materiales y servicios de cualificación.

La oportunidad industrial aparece mucho antes de que las centrales de fusión puedan suministrar electricidad de forma comercial. Construir y operar las máquinas experimentales exige combinar disciplinas y coordinar a cientos de proveedores sometidos a requisitos estrictos de tolerancia, vacío, trazabilidad y documentación. Para las empresas, la cuestión más cercana consiste en acreditar ahora sus capacidades ante los proyectos públicos y las compañías que están desarrollando distintas soluciones tecnológicas.

Este fue el eje de una jornada organizada en San Sebastián por la Fundación Innovación Bankinter y el Donostia International Physics Center (DIPC). El encuentro reunió el 29 de octubre de 2026 a especialistas, centros tecnológicos y representantes empresariales para analizar cómo trasladar la experiencia industrial vasca al mercado emergente de la fusión.

Entre los participantes figuraron representantes de Clean Air Task Force, Tokamak Energy, IDOM, SENER, AVS, Tecnalia e INEUSTAR. El debate se centró en la conexión entre ciencia e industria, pero también en las condiciones concretas que debe cumplir un proveedor para entrar en programas complejos, trabajar con promotores privados y conservar una posición competitiva a medida que madure el sector.

Capacidades industriales con aplicación inmediata

La industria vasca parte de conocimientos desarrollados en grandes instalaciones científicas y sectores como el aeroespacial, la energía termosolar o la fabricación de alta precisión. Esas capacidades pueden trasladarse a la fusión porque sus proyectos necesitan ingeniería multidisciplinar, equipos capaces de operar en condiciones extremas y procesos de fabricación sujetos a controles técnicos exigentes.

IDOM dirige desde Bilbao la integración de los puertos de diagnóstico de ITER, elementos destinados a alojar sistemas de medición y observación de la máquina. La empresa también se ha convertido en socio industrial de Gauss Fusion, una startup europea. Su recorrido muestra cómo un contrato asociado a una gran infraestructura científica puede generar conocimiento aplicable después a iniciativas empresariales.

SENER ha trasladado experiencia procedente de sus negocios de ciencia, aeroespacial y termosolar. Entre los ejemplos expuestos figuran un inyector de pellets desarrollado con el CIEMAT y trabajos de ingeniería para Commonwealth Fusion Systems. La relevancia de estos proyectos reside en la posibilidad de reutilizar competencias ya asentadas, aunque cada cliente establezca especificaciones, plazos y modelos de contratación diferentes.

AVS, con sede en Elgoibar, cuenta con referencias en ITER, IFMIF-DONES, CERN, ESA y NASA. Esa trayectoria le permite conocer tanto los programas públicos de largo recorrido como la dinámica de las compañías privadas. Tecnalia, mientras tanto, sitúa su papel en los ensayos, la cualificación técnica y la formación de consorcios que faciliten la entrada de empresas sin experiencia previa en fusión.

Cualificarse antes de que se consoliden los proveedores

La cualificación temprana fue una de las prioridades señaladas durante la jornada. Una máquina de fusión requiere aportaciones de numerosas ramas de la ingeniería y no limita su demanda a empresas especializadas en física. Sin embargo, disponer de conocimientos próximos no garantiza el acceso a contratos: los proveedores deben demostrar que pueden responder a exigencias de precisión, criogenia, vacío, trazabilidad y control documental.

Itxaso Ariza, directora tecnológica de Tokamak Energy, expuso que la construcción de estas instalaciones moviliza a cientos de empresas y que algunos componentes tendrán que producirse cerca de cada planta. También defendió la necesidad de incorporar perfiles de ingeniería de distintas disciplinas. Desde la perspectiva empresarial, su planteamiento sitúa la certificación y la experiencia inicial como activos reutilizables ante varios proyectos, no únicamente ante un cliente.

Juan Moreno Bau, director general de la Fundación Innovación Bankinter, vinculó esa posibilidad con las capacidades existentes en Euskadi: «la fusión ha dejado de ser una promesa científica para convertirse en una carrera industrial que se está corriendo ahora. Euskadi tiene lo que compra una empresa de fusión: ingeniería, fabricación de precisión, electrónica de potencia, aeronáutica y empresas que ya se lo venden a ITER y a los desarrolladores privados. Con esta jornada hemos querido poner ese tejido industrial delante de quienes construyen la fusión y mostrar, con el ejemplo alemán, que una región puede organizarse para liderar esa cadena».

El modelo regional alemán, con especial atención al ecosistema desarrollado en Baviera, apareció como referencia para coordinar empresas, centros científicos e instituciones. Sehila González de Vicente, directora global de Energía de Fusión de Clean Air Task Force, contrapuso la elevada inversión privada estadounidense con un enfoque europeo articulado por regiones y consorcios industriales. Su aplicación en España dependería de conectar proveedores ya preparados con otros que necesiten ensayos y acompañamiento técnico.

Una tecnología pendiente de resolver desafíos críticos

La fusión intenta reproducir la unión de núcleos ligeros que libera energía en el interior del Sol. En los diseños basados en deuterio y tritio, ambos combustibles deben alcanzar temperaturas superiores a los 100 millones de grados y formar un plasma. Lograr que ese plasma se mantenga estable y que la instalación produzca energía de manera sostenida sigue siendo uno de los grandes obstáculos tecnológicos.

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A ese desafío se añaden el desarrollo de materiales capaces de soportar condiciones extremas y la producción autónoma de tritio a partir del litio. La industrialización tampoco depende de una única máquina o arquitectura: los programas públicos y las empresas privadas exploran propuestas diferentes, lo que amplía inicialmente el abanico de clientes, componentes y especificaciones al que deben adaptarse los proveedores.

Las expectativas de calendario deben leerse como previsiones, no como fechas aseguradas. Un informe elaborado en 2025 por el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter señala que más del 80% de los especialistas consultados espera que la fusión pueda empezar a aportar electricidad a la red antes de 2045. El mismo análisis sitúa las primeras plantas comerciales entre 2035 y 2045.

El sector ha atraído, según los datos presentados, más de 10.700 millones de dólares de inversión privada y reúne al menos 53 startups en distintos países. Estas cifras reflejan un aumento de la actividad empresarial, pero no eliminan las dificultades científicas, técnicas y económicas pendientes. Para la industria auxiliar, el mercado actual está formado principalmente por instalaciones experimentales, programas de investigación y prototipos promovidos por compañías privadas.

Organizar una cadena regional

La posición vasca combina empresas con contratos, centros tecnológicos y experiencia acumulada en industrias de la ciencia. El siguiente paso planteado por los participantes consiste en identificar qué compañías pueden incorporarse, qué capacidades deben acreditar y qué alianzas necesitan para optar a paquetes de trabajo que una sola organización difícilmente podría asumir.

La participación de centros como Tecnalia puede reducir parte de esa distancia mediante ensayos, procesos de cualificación y consorcios. INEUSTAR, como asociación de la industria española de la ciencia, también puede contribuir a conectar competencias desarrolladas para grandes instalaciones con la demanda de los promotores de fusión. Esta coordinación resulta especialmente relevante para pymes que dominan una tecnología concreta, pero carecen de referencias directas en el sector.

Para Euskadi, capturar esta oportunidad dependerá menos del calendario de la electricidad comercial que de su capacidad para organizar proveedores y responder desde ahora a encargos altamente especializados. Las empresas que consigan validar procesos, documentar sus sistemas y participar en los primeros contratos podrán trasladar esas credenciales a distintos desarrolladores conforme se configure el mercado internacional de la fusión.

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