Fundación Innovación Bankinter y Fundación General CSIC incorporan a 21 investigadores en etapas tempranas de su carrera a la tercera edición de InspiraTech, un programa orientado a explorar cómo sus avances pueden convertirse en aplicaciones, productos o servicios fuera del laboratorio. La selección amplía la cantera de proyectos con potencial de transferencia tecnológica en España, desde el diagnóstico médico y los biomateriales hasta la computación cuántica, la fusión nuclear y las comunicaciones espaciales.
Los participantes proceden de universidades y centros de investigación de toda España. El programa combina formación y acompañamiento para ayudarles a identificar posibles usos de su conocimiento y vías con las que aumentar su impacto social y económico. Ese trabajo se desarrollará mediante dos encuentros presenciales en Madrid y sesiones especializadas en línea.
El primer bootcamp tendrá lugar los días 10 y 11 de septiembre de 2026, mientras que el encuentro final está previsto para el 26 de noviembre. Más allá del calendario, la relevancia empresarial de la iniciativa reside en acercar a investigadores jóvenes a una fase para la que el trabajo científico necesita capacidades distintas: definir aplicaciones, reconocer necesidades concretas y analizar qué recorrido puede tener una tecnología fuera de su entorno académico.
De los datos biomédicos a los materiales para medicina
La biomedicina concentra una parte significativa de los proyectos seleccionados. Pablo Villoslada Blanco aplica inteligencia artificial y datos multiómicos al estudio del cáncer de páncreas, mientras que Cristina Alcácer investiga biomarcadores digitales asociados a la enfermedad de Parkinson. Ambos trabajos representan aproximaciones basadas en datos para mejorar el conocimiento y la detección de enfermedades complejas, aunque el programa se encuentra en una etapa de exploración de su posible transferencia.
En otras líneas, Tomás Jordá Siquier estudia el Alzheimer mediante técnicas de histopatología 2D y 3D; Anna Llebaria i Fabrias trabaja con fotofármacos activados mediante luz para terapias de precisión, y Miruna Giurgiu investiga la edición génica no viral como posible vía para tratar anemias hereditarias. La diversidad de enfoques muestra que la traslación a la práctica clínica puede partir tanto del análisis de información como de nuevas herramientas terapéuticas.
La combinación de medicina e ingeniería aparece en los proyectos de Blanca Limones Ahijón, centrado en biomateriales para regenerar tejido cardiaco, y de Aniol Bosch i Collell, que desarrolla stents vasculares personalizados mediante impresión 3D. En ambos casos, la personalización constituye una posible vía de aplicación para adaptar materiales y dispositivos a las características de cada paciente.
También participan Isabel López de Mingo, que estudia el potencial del bioelectromagnetismo frente al glioblastoma y el neuroblastoma, y Tania Olmo Fajardo, dedicada a tecnologías avanzadas para la neurorrehabilitación. Son investigaciones todavía sujetas a su correspondiente desarrollo científico y técnico, pero permiten al programa trabajar sobre necesidades reconocibles en diagnóstico, tratamiento y recuperación.
Bioeconomía, sensores y nuevas arquitecturas electrónicas
La selección incluye proyectos que conectan biotecnología, aprovechamiento de recursos y sistemas de detección. Diego Crespo Roche estudia microorganismos capaces de transformar residuos vegetales en bioproductos. Eduard Flores Ventura investiga, a su vez, la relación entre microbioma y nutrición de precisión materno-infantil. Sus posibles recorridos son distintos, aunque ambos exigen traducir conocimiento biológico en soluciones utilizables en ámbitos productivos o sanitarios.
Los biosensores aportan una vertiente más próxima al desarrollo de dispositivos. Miriam Chávez Peraza trabaja en sensores electroquímicos personalizables, sostenibles y de bajo coste fabricados mediante impresión 3D. Marc Parrilla Pons desarrolla biosensores electroquímicos miniaturizados dirigidos a aplicaciones en salud y agricultura de precisión. El acompañamiento puede ayudar a delimitar qué problema aborda cada sistema y qué condiciones necesitaría para salir del laboratorio.
La computación y los materiales avanzados forman otro bloque de la edición. Ignacio Pérez Ramos utiliza átomos ultrafríos para investigar sistemas de simulación cuántica con posibles aplicaciones en computación, materiales o comunicaciones. Ramón Torres Cavanillas desarrolla sinapsis artificiales para electrónica neuromórfica, un campo inspirado en el funcionamiento del cerebro para estudiar otras formas de procesar información.
Rubén Turo Cortés completa esta área con materiales inteligentes y composites destinados a sensores y sistemas de gestión térmica. La presencia conjunta de simulación cuántica, electrónica neuromórfica y nuevos materiales ensancha el alcance tecnológico de InspiraTech, pero también plantea procesos de transferencia diferentes en madurez, infraestructura necesaria y posibles usuarios.
Energía y espacio como destinos de tecnologías avanzadas
Los proyectos vinculados con energía y espacio trasladan el programa a ámbitos de ingeniería intensiva. Scherezade Barquero estudia plasmas con aplicaciones potenciales en fusión nuclear y propulsión espacial. Luca Franceschelli investiga el empleo de cámaras neuromórficas para medir flujos aerodinámicos de manera rápida y económica, una línea que combina nuevos sensores con necesidades de experimentación y análisis.
En las comunicaciones y la observación, Javier Vera Sánchez desarrolla antenas avanzadas para satélites, comunicaciones espaciales y vigilancia aérea. Marina Centenera Merino centra su investigación en dispositivos fotónicos para telescopios y espectrógrafos, mientras que Daniel Revilla Martínez de Albéniz trabaja con datos astronómicos y estudia su potencial para generar nuevas aplicaciones tecnológicas.
Las cinco áreas seleccionadas reflejan que la transferencia científica no sigue un único itinerario. Un biomarcador, un material, un sensor o una tecnología espacial requieren interlocutores, validaciones y entornos de aplicación distintos. InspiraTech ofrece a los investigadores un espacio inicial para examinar esas variables, sin que la participación implique por sí misma la llegada de los proyectos al mercado.
El resultado operativo de esta tercera edición será que 21 equipos investigadores podrán contrastar el posible uso de sus avances antes de orientar nuevas etapas de desarrollo. Para universidades, centros científicos y empresas, esa identificación temprana puede facilitar futuras colaboraciones y concentrar recursos en aplicaciones con una necesidad definida y un recorrido tecnológico reconocible.
